sábado, 19 de julio de 2014

Cuestionar nuestro Sistema de Creencias



Comparto con vosotros fragmentos del reportaje de Borja Vilaseca publicado en El País Semanal:

La gran mayoría estamos convencidos de que nuestra forma de ver la vida es la forma de ver la vida. Y que quienes ven las cosas diferentes que nosotros están equivocados. De hecho, tenemos tendencia a rodearnos de personas que piensan exactamente como nosotros, considerando que estas son las únicas “cuerdas y sensatas”.

Desde el día en que nacimos, nuestra mente ha sido condicionada para pensar y comportarnos de acuerdo con las opiniones, valores y aspiraciones de nuestro entorno social y familiar.

En función del país y del barrio en el que hayamos sido educados, ahora mismo nos identificamos con una cultura, una religión, una política, una profesión y una moda determinadas, igual que el resto de nuestros vecinos.

¿Por qué no cuestionamos nuestra forma de pensar? ¿Y qué consecuencias tiene este hecho sobre nuestra existencia?

La ignorancia es el germen de la infelicidad. Y ésta, la raíz desde la que florecen el resto de nuestros conflictos y perturbaciones.

Las personas queremos ser felices, pero en general no tenemos ni idea de cómo lograrlo. Y dado que la mentira más común es la que nos contamos a nosotros mismos, en vez de cuestionar nuestro sistema de creencias e iniciar un proceso de cambio personal, la mayoría nos quedamos anclados en el victimismo, la indignación, la impotencia o la resignación.

Demasiada gente nos ha estado confundiendo durante demasiados años, presionándonos y convenciéndonos para que hagamos cosas que no nos conviene hacer para tener cosas que no necesitamos tener.

Si nuestra vida carece de sentido, reconozcámoslo. No nos engañemos más. Si nos sentimos vacíos, asumámoslo. Dejemos de mirar hacia otro lado. El autoengaño es un déficit de honestidad. Esta cualidad nos permite reconocer que nuestra vida está hecha un lío porque nosotros nos sentimos así en la vida. A menos que admitamos que tenemos un problema, nos será imposible solucionarlo.

La honestidad puede resultar muy dolorosa al principio. Pero a medio plazo es muy liberadora. Nos permite afrontar la verdad acerca de quiénes somos y de cómo nos relacionamos con nuestro mundo interior. Así es como iniciamos el camino que nos conduce hacia nuestro bienestar emocional.

Cultivar esta virtud provoca una serie de efectos terapéuticos. En primer lugar, disminuye el miedo a conocernos y afrontar nuestro lado oscuro. También nos incapacita para seguir llevando una máscara con la que agradar a los demás y ser aceptados por nuestro entorno social y laboral.

A su vez, esta cualidad nos impide seguir ocultando debajo de la alfombra nuestros conflictos emocionales. Así, nos da fortaleza para cuestionarnos, identificando la falsedad y las mentiras que pueden estar formando parte de nuestra vida.

De pronto perdemos el interés en justificarnos cada vez que alguien señala alguno de nuestros defectos. Y aumenta nuestra motivación para desarrollar nuestro potencial como seres humanos. En la medida que la honestidad se va integrando en nuestro ser, sentimos frecuentes episodios de alivio por no tener que fingir ser quien no somos.

A pesar del sufrimiento y del conflicto que vamos cosechando, en ocasiones nos cuesta mucho considerar que estamos equivocados. ¿Quién lo está? Así, solemos utilizar una serie de mecanismos de defensa para mantenernos en nuestra zona de comodidad. Entre estos destaca la arrogancia de creer que no tenemos nada que cuestionarnos, ni mucho menos algo que aprender. Así es como evitamos remover el sistema de creencias con el que hemos fabricado nuestro falso concepto de identidad.

Y lo mismo hacemos con la soberbia, que nos lleva a sentirnos superiores cada vez que nos comparamos con alguien, poniendo de manifiesto nuestro complejo de inferioridad. De ahí surge la prepotencia, con la que tratamos de demostrar que siempre tenemos la razón.

También empleamos la vanidad, haciendo ostentación de nuestros méritos, virtudes y logros.

Eso sí, el gran generador de conflictos con otras personas se llama orgullo. Principalmente porque nos incapacita para reconocer y enmendar nuestros propios errores. Y pone de manifiesto una carencia de humildad.

La humildad está relacionada con la aceptación de nuestros defectos, debilidades y limitaciones. Nos predispone a cuestionar aquello que hasta ahora habíamos dado por cierto. En el caso de que además seamos vanidosos o prepotentes, nos inspira simplemente a mantener la boca cerrada. Y solo hablar de nuestros éxitos en caso de que nos pregunten. Llegado el momento, nos invita a ser breves y no regodearnos.

La paradoja de la humildad es que cuando se manifiesta, se corrompe y desaparece. La coletilla “en mi humilde opinión” no es más que nuestro orgullo disfrazado. La verdadera práctica de esta virtud no se predica, se practica. En caso de existir, son los demás quienes la ven, nunca uno mismo.

Ser sencillo es el resultado de conocer nuestra verdadera esencia, más allá de nuestro ego. Y es que solo cuando accedemos al núcleo de nuestro ser sabemos que no somos lo que pensamos, decimos o hacemos. Ni tampoco lo que tenemos o conseguimos. Ésta es la razón por la que las personas humildes, en tanto que sabios, pasan desapercibidas.

En la medida que cultivamos la modestia, nos es cada vez más fácil aprender de las equivocaciones que cometemos, comprendiendo que los errores son necesarios para seguir creciendo y evolucionando. De pronto ya no sentimos la necesidad de discutir, imponer nuestra opinión o tener la razón. Gracias a esta cualidad, cada vez gozamos de mayor predisposición para escuchar nuevos puntos de vista, incluso cuando se oponen a nuestras creencias. En paralelo, sentimos más curiosidad por explorar formas alternativas de entender la vida que ni siquiera sabíamos que existían. Y cuanto más indagamos, mayor es el reconocimiento de nuestra ignorancia, vislumbrando claramente el camino hacia la sabiduría.

viernes, 27 de junio de 2014

Di lo que sientes, la vida es corta


Comparto con vosotros fragmentos del libro “Los cinco mandamientos para tener una vida plena” de Bronnie Ware. 

Es el corazón el que te guía hacía la alegría, no la mente. Sobreponerse a la mente y desentenderse de las expectativas de los demás te permite escuchar a tu propio corazón. Tener el valor de seguir sus dictados es lo que conduce a la verdadera felicidad. Mientras tanto, sigue cultivando el corazón hasta que aprendas a dominar la mente. A medida que el corazón crezca, la vida te ofrecerá más alegría y paz”

“Para provocar grandes cambios hace falta fortaleza de espíritu. Pero cuanto más tiempo pases en el entorno equivocado, y más tiempo seas producto del mismo, más tardarás en darte la oportunidad de conocer la verdadera felicidad y la satisfacción. La vida es demasiado corta para limitarte a verla pasar debido al miedo. Este puede dominarse si se le hace frente”

“Es tu vida, no la de otra persona. Si no encuentras algún elemento de felicidad en lo que has construido y no estás haciendo nada para mejorar la situación, estás desperdiciando el regalo que recibes con cada nuevo día. Un pasito o una pequeña decisión son grandes puntos de partida, y más aún si asumes la responsabilidad de lograr tu propia felicidad”

El verdadero valor no está en lo que posees, sino en quién eres. Le gente que va a morir lo sabe. Al final, sus pertenencias carecen absolutamente de importancia. Lo que los demás piensen de ellos o las posesiones que hayan acumulado no ocupan ni un instante de sus pensamientos en momentos así.

Al final, lo que le importa a la gente es la felicidad que han podido proporcionar a sus seres queridos y el tiempo que han pasado haciendo las cosas que les gustaba hacer”

“El reloj no se detiene para ninguno de nosotros. Depende de ti decidir a qué dedicas los días que te quedan

“No podemos saber cuánto tiempo nos queda, a nosotros o a nuestros seres queridos, Así que, en lugar de tener que vivir con remordimientos antes de que llegue tu hora, cerciórate de que las personas a las que aprecias saben cómo te sientes ahora 

“Expresar tus sentimientos sienta bien, una vez que te acostumbras a hacerlo.  Lo único que te detiene es el miedo a cómo lo recibirán los demás. Así que quítate el miedo de la cabeza y atrévete a mostrar tu verdadero y hermoso yo a los demás antes de que sea demasiado tarde”

Dile a la gente lo que sientes. La vida es corta

“El ajetreo de nuestras vidas hace que perdamos de vista a nuestras amistades. Siempre habrá gente que entre y salga de nuestras vidas, incluidos algunos amigos, pero los que importan de verdad, a los que más quieres, merecen todos y cada uno de los esfuerzos que hagas por mantener el contacto. Son ellos los que estarán a tu lado cuando más los necesites, al igual que harías tú”

“Los amigos son los que pueden conseguir que te rías incluso en los peores momentos”

“Es muy fácil pensar que la felicidad depende de que las piezas encajen, cuando es todo lo contrario. Las cosas encajan cuando uno encuentra la felicidad"

"Quizá no se puede ser feliz todos los días, pero sí hacer que la mente vaya en esa dirección

“Cuando aceptamos que nunca dejaremos de aprender, y que una parte de este aprendizaje llegará en forma de sufrimiento y otra en forma de felicidad, alcanzamos un estado de mayor ecuanimidad. Desde esta perspectiva, la felicidad se convierte en una elección más consciente y las olas dejan de ser tan tumultuosas. Ahora, haciendo uso de las habilidades que proporcionan la experiencia y la sabiduría, eres capaz de desplazarte sobre las olas que antes te habrían aplastado contra las rocas” 

“El mismo mundo que ves todos los días, la misma vida, puede parecerte un lugar completamente nuevo si te fijas en los regalos en lugar de en los aspectos negativos. De nosotros depende por completo cómo queramos ver nuestra vida y la mejor manera de cambiar de perspectiva es a través de la gratitud, reconociendo y valorando los aspectos positivos de la existencia”

miércoles, 28 de mayo de 2014

Tú eres el gran amor de tu vida


   
Comparto con vosotros fragmentos de la entrevista publicada en libroscolgados.blogspot.com.es a Enriqueta Olivari, escritora y terapeuta en crecimiento personal desde hace más de 30 años, autora del libro "El amor de tu vida”. 

Tu libro es una guía para amarse a uno mismo. ¿Podrías describir en qué consiste esto?
Amarse a uno mismo es, ante todo, aceptación incondicional y completa de todos nuestros aspectos. Tenemos que empezar amando a nuestro cuerpo tal cual es, sin forzarlo a ajustarse a un modelo que nos han impuesto.
Lo siguiente es aceptar y saber expresar adecuadamente todas nuestras emociones, pues cada una de ellas cumple una función positiva, si sabemos cuál es y cómo hacerlo. De lo contrario, nos deprimimos, sentimos ansiedad o caemos enfermos. Por eso la expresión adecuada de lo que sentimos es fundamental para llevar una vida sana y plena de vitalidad.
También hay que aprender a usar nuestra mente, para que podamos utilizarla a nuestro favor, y no en nuestra contra.
Y también es importante conocernos y amarnos a nivel del alma, para crecer espiritualmente y tener vidas realmente significativas. 

¿Por qué sufrimos por amor?
Porque buscamos y esperamos que los demás nos den el Amor que en realidad ya llevamos dentro. Esto crea relaciones de dependencia y apego, que inevitablemente nos conducen al sufrimiento.
Pero si uno se ama a sí mismo, podrá compartir Amor, y en ese compartir hay libertad, respeto, y un profundo crecimiento. Entonces si tenemos con quien compartirlo, lo disfrutamos y lo agradecemos. Pero si no hay nadie, seguimos de todos modos felices con nosotros mismos, pues ya sabemos que el Amor no depende de nadie más, sino que es nuestra condición natural, es nuestro estado de ser. 

¿Qué diferencia hay entre amarse a uno mismo y ser egoísta?
La persona egoísta no se ama, no se acepta, en realidad se odia y se castiga. Por eso sólo puede tomar de los demás, pues no tiene Amor para dar. No ama a los demás, pero tampoco se ama a sí misma.
Pero si uno se ama a sí mismo, dar, ayudar, compartir es algo habitual, algo que fluye sin esfuerzo. 

¿Cómo se puede superar el sentimiento de soledad?
Primero hay que aceptarla, pues es nuestra condición intrínseca.
Tenemos que llenar ese vacío con Amor hacia uno mismo. Entonces uno ya no se siente solo, pues disfruta de la propia compañía. 

¿El amor es algo que se aprende?
Absolutamente. Todos nacemos con la capacidad de amar, pero no nos han enseñado a desarrollarla y vivirla de un modo sano, sino todo lo contrario. Nos han inculcado una serie de creencias que nos llevan al dolor, a la dependencia y a la carencia afectiva, y por ende a relaciones enfermizas. Por eso es necesario reeducarnos y descubrir nuevas maneras de amarnos y amar a los demás. En realidad es un arte, y como tal hay que aprenderlo y practicarlo a diario. 

¿Por qué crees que amarnos a nosotros mismos es tan importante?
Por varias razones. La principal es que el Amor es la mayor fuerza que existe en todo el Universo. Sin estar en contacto con él, la vida es opaca, carente de significado, de color y brillo. Sin este Amor hacia nosotros mismos, la vida se puede tornar una pesadilla, pues nos sentimos miserables, carentes, estresados y vacíos. Desconectados.
También es importante pues sólo amándonos a nosotros mismos podemos manifestar relaciones sanas, armoniosas y que nos aporten plenitud y crecimiento. De lo contrario, crearemos relaciones destructivas. 

Fragmentos del libro "El amor de tu vida” 

“Si focalizas tu mente en todas tus virtudes, dones y talentos, en tus logros, en tus pequeños y grandes éxitos, en tus incomparables capacidades, de inmediato te sentirás pleno. Feliz. Hermoso. Y tu cuerpo responderá a esos sentimientos, quizás irguiendo la espalda sin esfuerzo, o sintiendo que se abre la zona del pecho, con una agradable sensación de relajación y placer”

La sabiduría no se encuentra en los libros. La sabiduría  te  la  brinda  la  experiencia,  la  capacidad  de aprender con los desafíos y aparentes errores que cometemos a lo largo de nuestra vida

“Es importante que te perdones por cualquier error que puedas haber cometido. Y sólo así, habiéndote perdonado de todo corazón, serás capaz de perdonar al otro”

Sin perdón no puede haber Amor, ni por los demás ni por ti mismo

Los errores no existen. Sólo existen lecciones, oportunidades de crecer, de aprender, de tornarnos más sabios, tolerantes y comprensivos. Primero con nosotros mismos, pues estamos aprendiendo a amarnos, para luego poder brindarles a los demás lo mismo”

“Siempre temes algo que aún no ha sucedido. Y no tienes la menor posibilidad de saber qué te deparará el futuro, pues la vida puede sorprenderte gratamente a cada segundo. Pero es tanto el miedo que sientes por el futuro, que tampoco eres capaz de disfrutar el aquí y ahora

“No hay nada en este mundo que sea más valioso que tu paz, que tu armonía interna”

“Si cambias o amplías tu perspectiva, y haces lo que sea que hagas con Amor y una serena alegría, todo estará impregnado por el toque mágico de tu alma”

“Quizás lo hayas comprobado por ti mismo: basta con que quieras tener una  pareja para que las semanas, los meses e incluso los años pasen sin que encuentres a nadie con quien compartir Amor o amistad. Pero si estás feliz, pleno, satisfecho contigo mismo y con tu vida, y ni siquiera recuerdas que existe la posibilidad de estar con alguien, de repente te ves rodeado de personas dispuestas a amarte y a compartir contigo” 

Así finaliza el libro:

“Te invito a que dances contigo mismo, a que encuentres dentro de ti la armonía. Tú eres el gran Amor de tu vida, y en la medida en que lo descubras y lo vivas podrás ser una fuente de Amor y dicha también para los demás”

viernes, 4 de abril de 2014

Sal y vive tu vida sin miedo

Anita Moorjani ha publicado su libro “Morir para ser yo” en el que relata su sorprendente curación de un cáncer tras tener una ECM (Experiencia Cercana a la Muerte).

Todo comenzó en la primavera de 2002 cuando se notó un bulto duro encima de la clavícula izquierda que resultó ser un linfoma. Su salud se fue deteriorando progresivamente hasta que ingreso en el hospital con un estado de fallo multiorgánico y tuvo una ECM donde tomó conciencia de su ser. Al regresar de la ECM empezaron a funcionar de nuevo sus órganos y pasó por una sorprendente recuperación. Días después le realizaron varias pruebas y no encontraron células cancerosas en su cuerpo. Anita se había curado. Es uno de los pocos casos de remisión total espontánea desde un estado tan avanzado de cáncer, y a un ritmo tan rápido.

Fragmento del prólogo escrito por el Dr. Wayne W. Dyer:

“Anita nos habla del cáncer con una franqueza poco habitual y cuenta por qué se ha visto sometida a la dura prueba que supone la enfermedad, por qué se ha curado y por qué ha vuelto a este mundo desde la antesala del ámbito que hay más allá”

Fragmentos de la Introducción:

“En esta obra explico libremente lo que he aprendido como resultado del cáncer y de mi ECM”

“Mi objetivo es ayudar, no convencer. Quiero hacer especial hincapié en que no es necesario tener una ECM para curarse. Mi intención es compartir contigo los desencadenantes emocionales y psicológicos que contribuyeron a que sufriera yo de cáncer, con la esperanza de que, al identificar esos factores, cualquier persona pueda reducir, o incluso erradicar, las posibilidades de enfermar”

Fragmentos del relato de la ECM:

“¿Por qué, oh, por qué he sido siempre tan dura conmigo misma?
¿Por qué siempre me he estado castigando?
¿Por qué me he negado siempre a mí misma?
¿Por qué no me he apoyado a mí misma para mostrar al mundo la belleza de mi alma?
¿Por qué siempre he estado reprimiendo mi inteligencia y mi creatividad para agradar a otros?
¿Por qué no he seguido el impulso de mi bello corazón y he rehusado expresar mi propia verdad?”

“Me di cuenta de que todos estamos conectados…Me di cuenta de que el universo entero está vivo e infundido de conciencia, incluyendo y abarcando toda vida y naturaleza. Todo y cada cosa pertenece a un Todo infinito, y yo estaba intrincada e inseparablemente entretejida con toda la vida. Todos somos facetas de esa unidad: todos somos Uno y cada uno de nosotros tiene un efecto sobre el Todo colectivo.”

“Comprendí que el cáncer no era un castigo por algo que hubiera hecho mal, ni tampoco un karma negativo como resultado de alguna de mis acciones, tal como había creído antes…. en mi caso, mis muchos miedos y mi enorme poder se habían manifestado adoptando la forma de esta enfermedad”

“¿A qué le tenía miedo? Prácticamente a todo. Entre otras cosas, a fracasar, a ser rechazada, a decepcionar a la gente y a no ser lo bastante buena. También temía terriblemente a cualquier enfermedad, y al cáncer en particular, así como al tratamiento del cáncer. Tenía miedo de vivir y me aterraba morir

“Estaba completamente desconectada de quién era o lo que quería, porque todo lo que hacía estaba orientado a ganarme la aprobación de los demás, la aprobación de todo el mundo excepto la mía”

“Comprendí que, por el mero hecho de ser el amor que en verdad soy, me curaría a mí misma y también a otros”

Fragmentos de cómo cambia su vida a raíz de la ECM:

“No me sentía cómoda con nada. Como si no encajara con la gente de este planeta y sus valores. Mis prioridades habían cambiado, y me di cuenta de que ya no tenía interés en trabajar en una oficina, en dar cuentas a nadie o en ganar dinero simplemente por el hecho de ganarlo”

“Perdí totalmente el interés por lo que ocurría en el mundo en el ámbito político y por las noticias, incluso por estar al tanto de lo que hacían mis amigos”

“Veía divinidad en todas las cosas, en cada animal, en cada insecto. Desarrollé un interés mucho mayor del que tenía anteriormente por el mundo natural”

Sentí que la gente había perdido la capacidad de ver la magia de la vida. Nadie compartía mi asombro y entusiasmo por lo que nos rodeaba, ni siquiera por la maravilla de estar vivos. Todos parecían atrapados por la rutina, y sus mentes se centraban tan solo en la siguiente cosa que tenían que hacer… Todo el mundo estaba tan atrapado en el hacer que todos se habían olvidado de algo tan sencillo como es simplemente ser y estar presentes en cada momento.”

Tampoco veía ya la muerte como la veían los demás, así que me resultaba muy difícil lamentar la pérdida de alguien. Desde luego, me sentía triste si alguien cercano a mí moría, porque le echaba de menos; pero ya no me apenaba por el difunto, pues sabía que había trascendido al otro ámbito ¡y sabía que allí era feliz! Es imposible estar triste allí”

“También solía creer que no era lo bastante espiritual y que necesitaba esforzarme más en ese aspecto, pero en mi ECM descubrí que todos somos espirituales, independientemente de lo que hagamos o creamos. No podemos ser otra cosa, porque eso es lo que somos: seres espirituales. Lo que pasa es que no siempre nos damos cuenta de ello, nada más.

Comprendí que solo puedo hallar la verdadera dicha y felicidad si me quiero a mí misma, yendo a mi interior, siguiendo a mi corazón y haciendo lo que me proporciona alegría.

Descubrí que cuando mi vida parece estar a la deriva y me siento perdida (cosa que todavía me pasa a menudo), lo que ello significa es que he perdido el sentido de mí misma, mi sentido de ser. Significa que no estoy conectada con quien soy verdaderamente y con lo que he venido a hacer aquí. Esto es lo que ha tendido a suceder cuando he dejado de escuchar mi propia voz interior y he delegado mi poder en fuentes externas, como la televisión, los anuncios, los periódicos, las grandes compañías farmacéuticas, mis colegas, las creencias sociales y culturales, y cosas así”

“Debido a mi experiencia, estoy absoluta y poderosamente convencida de que todos tenemos la capacidad de curarnos a nosotros mismos, así como de facilitar la curación de otros. Cuando entramos en contacto con ese lugar infinito que hay en nuestro interior, donde somos Todo, entonces la enfermedad ya no puede permanecer en el cuerpo”

Nuestra única obligación es ser siempre fieles a nosotros mismos y permitir que las cosas sucedan”

“Todo ocurre cuando estamos preparados para que ocurra”

“Me doy cuenta de que me siento más plena y poderosa cuando soy capaz de soltarlo todo, de suspender tanto mis creencias como mis incredulidades, y me permito permanecer abierta a todas las posibilidades. Es entonces cuando soy también capaz de experimentar la máxima claridad interior y la perfecta sincronización con todo. Tengo la impresión de que el mero hecho de necesitar certidumbre es ya de por sí un obstáculo para llegar a experimentar mayores niveles de conciencia. Por el contrario, el proceso de soltar y liberar todo vínculo o apego con cualquier creencia o resultado es, en sí mismo, catártico y curativo. La paradoja es que, para que suceda la verdadera curación, hay que abandonar la necesidad de curarse y, simplemente, dejarse llevar, confiar y disfrutar del viaje que es la vida

“La enfermedad no es culpa nuestra. Creer que se es culpable puede ser causa de frustración para quien está enfermo. No es así; no hay culpa. Lo que sí ocurre es que nuestra biología responde a nuestra conciencia

“Quiero aclarar que mi curación no se debió tanto a una transformación de mi estado mental o a un cambio de creencias como a que finalmente permití que mi verdadero espíritu saliera a la luz”

Sé que mi única tarea es ser. Mi tarea aquí es ser yo misma, es decir, ser la expresión del amor que soy y ver la perfección en mí misma, en los demás y en el mundo que me rodea mientras sigo viviendo en este plano físico. Y eso es todo lo que cualquiera de nosotros necesita ser”

Fragmentos del epílogo:

La única solución universal que tengo es que te ames a ti mismo incondicionalmente y que no tengas miedo de ser tú mismo. Esa es la lección más importante que aprendí en mi ECM, y creo sinceramente que, si siempre hubiera sabido esto, para empezar, nunca habría tenido cáncer.

Cuando somos fieles a nosotros mismos, nos convertimos en instrumentos de la verdad en este planeta. Como todos estamos conectados, tocamos las vidas de todos los que nos rodean, que a su vez afectan a las vidas de otros. Así, nuestra única obligación es ser el amor que somos y permitir que nuestras respuestas surjan de nuestro interior de la forma más apropiada para nosotros.

Finalmente, nunca me cansaré de repetir lo importante que es que disfrutes de ti mismo y de la vida sin tomarte a ti mismo ni la vida demasiado en serio”