sábado, 23 de marzo de 2013

Todos somos Uno

Comparto con vosotros fragmentos del libro “El arte de amar” de Erich Fromm.

Prácticamente no existe ninguna otra actividad o empresa que se inicie con tan tremendas esperanzas y expectaciones, y que, no obstante, fracase tan a menudo como el amor.

Para la mayoría de la gente, el problema del amor consiste fundamentalmente en ser amado, y no en amar, no en la propia capacidad de amar. De ahí que para ellos el problema sea cómo lograr que se los ame, cómo ser dignos de amor.

Para alcanzar ese objetivo, siguen varios caminos. Uno de ellos, utilizado en especial por los hombres, es tener éxito, ser tan poderoso y rico como lo permita el margen social de la propia posición. Otro, usado particularmente por las mujeres, consiste en ser atractivas, por medio del cuidado del cuerpo, la ropa, etc.

En una cultura en la que prevalece la orientación mercantil y en la que el éxito material constituye el valor predominante, no hay en realidad motivos para sorprenderse de que las relaciones amorosas humanas sigan el mismo esquema de intercambio que gobierna el mercado de bienes y de trabajo.

La persona egoísta sólo se interesa por sí misma, desea todo para sí misma, no siente placer en dar, sino únicamente en tomar. Considera el mundo exterior sólo desde el punto de vista de lo que puede obtener de él; carece de interés en las necesidades ajenas y de respeto por la dignidad e integridad de los demás. No ve más que a sí misma; juzga a todos según su utilidad; es básicamente incapaz de amar.

En la esfera de las cosas materiales, dar significa ser rico. No es rico el que tiene mucho, sino el que da mucho. El avaro que se preocupa angustiosamente por la posible pérdida de algo es, desde el punto de vista psicológico, un hombre indigente, empobrecido, por mucho que posea. Quien es capaz de dar de sí es rico.

El amor es la preocupación activa por la vida y el crecimiento de lo que amamos. Cuando falta tal preocupación activa, no hay amor. El cuidado y la preocupación implican otro aspecto del amor: el de la responsabilidad. Hoy en día suele usarse ese término para denotar un deber, algo impuesto desde el exterior. Pero la responsabilidad, en su verdadero sentido, es un acto enteramente voluntario, constituye mi respuesta a las necesidades, expresadas o no, de otro ser humano. Ser «responsable» significa estar listo y dispuesto a «responder».

La responsabilidad podría degenerar fácilmente en dominación y posesividad, si no fuera por un tercer componente del amor, el respeto. Respeto no significa temor y sumisa reverencia; denota, de acuerdo con la raíz de la palabra (respicere = mirar), la capacidad de ver a una persona tal cual es, tener conciencia de su individualidad única. Respetar significa preocuparse por que la otra persona crezca y se desarrolle tal como es. De ese modo, el respeto implica la ausencia de explotación. Quiero que la persona amada crezca y se desarrolle por sí misma, en la forma que le es propia, y no para servirme. Si amo a la otra persona, me siento uno con ella, pero con ella tal cual es, no como yo necesito que sea, como un objeto para mi uso. El respeto sólo existe sobre la base de la libertad.

La clase más fundamental de amor, básica en todos los tipos de amor, es el amor fraternal. El amor fraternal es el amor a todos los seres humanos; se caracteriza por su falta de exclusividad. Si he desarrollado la capacidad de amar, no puedo dejar de amar a mis hermanos. En el amor fraternal se realiza la experiencia de unión con todos los hombres, de solidaridad humana, de reparación humana.

El amor fraternal se basa en la experiencia de que todos somos uno. Las diferencias en talento, inteligencia, conocimiento, son despreciables en comparación con la identidad de la esencia humana común a todos los hombres. Para experimentar dicha identidad es necesario penetrar desde la periferia hacia el núcleo. Si percibo en otra persona nada más que lo superficial, percibo principalmente las diferencias, lo que nos separa.

El amor al desvalido, al pobre y al desconocido, son el comienzo del amor fraternal. Amar a los de nuestra propia carne y sangre no es hazaña alguna. Los animales aman a sus vástagos y los protegen. El desvalido ama a su dueño, puesto que su vida depende de él; el niño ama a sus padres, pues los necesita. El amor sólo comienza a desarrollarse cuando amamos a quienes no necesitamos para nuestros fines personales.

Quien decide resolver un problema mediante el amor ha de tener valor suficiente para superar los desengaños y permanecer paciente a pesar de los reveses.

Si amar significa tener una actitud de amor hacia todos, si el amor es un rasgo caracterológico, necesariamente debe existir no sólo en las relaciones con la propia familia y los amigos, sino también para con los que están en contacto con nosotros a través del trabajo, los negocios, la profesión.

En esencia, todos los seres humanos son idénticos. Somos todos parte de Uno; somos Uno. Siendo así, no debería importar a quién amamos.

viernes, 1 de febrero de 2013

Renacer a una nueva vida


Comparto fragmentos de la conferencia “Experiencias Cercanas a la Muerte. Renacer a una nueva Vida” del Doctor Mariano Betés en el Congreso “Vida después de la vida” de Albacete (España) el 28 de octubre de 2012 en la que expone hasta qué punto cambian las personas que pasan por una experiencia cercana a la muerte (ECM). 

Mariano Betés es Doctor en Medicina, psiquiatra, psicólogo y filósofo, Magíster en Bioética y profesor de la Facultad de Medicina de la Universidad de Alcalá.

Resumen de la última parte de la conferencia: 

Gracias a estas experiencias no solamente ellos cambian, sino que nos pueden hacer cambiar a nosotros.

Una ECM deja una huella muy profunda, muy intensa y hay dos cuestiones importantísimas:

1ª) En todos los casos que he tenido dejan de tener miedo a la muerte.

2ª) Les cambia la vida. Les produce una transformación tan profunda que es un renacimiento.

En esta transformación intensísima aparecen tanto elementos positivos como negativos:

Elementos positivos que experimenta una persona que ha tenido una ECM:

Pérdida del miedo a la muerte
El miedo a la muerte es uno de los miedos fundamentales como es el miedo al dolor y el miedo a la soledad, el desamor. El miedo a la muerte es algo tremendamente complicado porque por una parte tenemos una percepción innata de trascendencia. Todos tenemos en la cabeza la idea de infinitud pero esta idea va en contra de la realidad certera de la muerte. Esto genera incertidumbre, perplejidad y sobre todo muchísimo miedo, un miedo terrible. Después de una ECM se pierde radicalmente el miedo a la muerte. Esta pérdida se debe a que el contacto con el final de la vida hace que uno tome consciencia de la muerte como una cosa no amenazante, como una situación libre de tensiones, como una situación amable, serena. Es como una transición dulce.

Se vuelven más reflexivos
Más prudentes, más observadores, más discretos. Se sumergen en sus propios pensamientos, se vuelven más meditativos. Se tienen que repensar así mismos dentro del nuevo paradigma que han captado y eso les obliga a replantearse su propia vida y la relación consigo mismo, pero también las relaciones con los demás. Se produce el cambio de relaciones y amistades.

Les aumenta la sensibilidad
Les aumenta la capacidad de percepción sensorial en la mayoría de ellos. Ven cosas que antes eran invisibles, oyen cosas inaudibles, reciben olores antes imperceptibles y el tacto se vuelve más fino.

Se desarrolla el sentido de trascendencia
Modifican su escala de valores situando en el vértice superior la espiritualidad. En el segundo plano quedan cosas materiales, se vuelven menos consumistas. Menor afán de protagonismo, se vuelven anónimos, más centrados en sí mismos.

Se les abre la conciencia hacia los demás
Dan más importancia a los sentimientos entre las personas y empiezan a comprender con más claridad e intensidad los problemas de los demás. Empiezan en su vida una nueva fase basada en el enriquecimiento de la conciencia a través de la búsqueda del otro. Es decir, tú te enriqueces en tanto en cuanto das, tendencia al altruismo, a la ayuda a los demás como una necesidad vital. Se trata de un proceso largo con altibajos.

Elementos negativos (de adaptación) que experimenta una persona que ha tenido una ECM:

Necesidades físicas
Se trata de una persona que viene de un gran accidente, de una gran enfermedad, de una situación de muerte y tiene que recuperarse físicamente de las lesiones, de las limitaciones. Tienen que aceptar esa nueva realidad.

Sensación de incomunicación
Dificultad de transmitir la experiencia que lleva a la persona a un estado de incomunicación. No se encuentran palabras para explicar mínimamente la experiencia. No se sienten comprendidos, es su gran secreto. 

Aislamiento y los sentimientos relacionados, cambios en la personalidad, incertidumbre y trastornos psíquicos como consecuencia de los problemas de adaptación. 

Finaliza la conferencia con la lectura de un precioso correo electrónico sobre “La trascendencia” enviado por una persona anónima que ha experimentado una ECM.

sábado, 1 de diciembre de 2012

En la paz está el progreso humano

Jon Aizpúrua en su conferencia sobre “El Mundo de los Mediums” en el Congreso “Vida después de la vida” de Albacete (España) el 28 de octubre de 2012 expone algunas ideas fundamentales sobre la mediumnidad y la comunicación de los espíritus.

Comienza haciendo una interesante revisión histórica de la comunicación entre el plano espiritual y el plano físico sirviéndose de personas con la sensibilidad especial para recibir los mensajes, codificarlos y transmitirlos a través de las distintas posibilidades de la mediumnidad. Afirma que el hecho mediumnico ha acompañado a la Humanidad en todos los tiempos y que la mediumnidad es una de las palancas del progreso humano.

Habla de las diferentes teorías sobre la mediumnidad como son la demoníaca, psiquiatrica, ocultista, anímica y espiritista que, según Jon, es la más completa y coherente. Comenta el origen del espiritismo y el desarrollo de la doctrina y filosofía espírita. Explica la visión espírita de la mediumnidad.

Termina con una visión global diciendo: ...“nadie tiene la verdad absoluta en nada”...“cada día tengo más preguntas y menos respuestas”...“cada día me doy cuenta de las enormes dificultades para llegar a eso que se llama la verdad”...

Lanza el mensaje ecuménico, abierto: “no pidamos que todos piensen como nosotros y seamos tolerantes, porque en la tolerancia está la paz y en la paz está el progreso humano”.

Finaliza la conferencia recordando uno de los mensajes más bonitos y de mayor sentimiento del reverendo Martin Luther King que una mañana dirigiéndose a la multitud les dijo: tuve un sueño, y soñé que un niño de la India le preguntaba a su padre... ¿papá que es el hambre? Y soñé que un niño de Alabama le preguntaba a su padre... ¿papá que es la discriminación racial? Y soñé que sus respectivos padres no les podían decir que significaban ni hambre, ni discriminación racial. Y soñé que vino un sabio y les aclaró... lo que pasa es que palabras como esas, como las diligencias, que ya no se usan, o como las cataplasmas, que ya no se aplican. Palabras como hambre o discriminación o segregación han sido eliminadas de los diccionarios porque ya no se aplican, porque ya no tienen sentido. Y soñé que ese sabio les decía a todos: vamos a conjugar a partir de ahora, en todo el mundo, las palabras que si se usan: solidaridad, fraternidad y amor, las demás palabras de odio, ruindad, venganza, envidia, ya no sirven, ya no se usan, ya no tienen sentido para el género humano.

Las últimas palabras de Jon son: “vamos todos a apoyar la causa del amor

sábado, 27 de octubre de 2012

El perdón es una expresión de amor

Comparto con vosotros fragmentos del libro “Lecciones de vida” de Elisabeth Kübler-Ross y David Kessler. 

“Necesitamos perdonar para poder vivir íntegramente la vida”

“A todos nos han hecho daño; no merecíamos ese dolor, y no obstante nos hirieron. Y, a decir verdad, es casi seguro que también hemos hecho daño a otros. El problema no es el daño producido, sino el no poder o no querer olvidar. Ésa es la herida que sigue doliendo”

“Tenemos la opción de perdonar o de vivir con resentimiento”

“Cuando no perdonamos, nos aferramos a viejas heridas, daños y disgustos. Conservamos vivas las partes desdichadas del pasado y alimentamos nuestros resentimientos. Cuando no perdonamos nos convertimos en esclavos de nosotros mismos

“La gente que se niega a perdonar necesita recordar que con ello no castigan a nadie, sólo a sí mismos”

“El perdón no significa dejar que la gente nos pisotee. Es caridad en el mejor sentido de la palabra. Al perdonar, aceptamos que alguien no estaba en su mejor momento cuando nos causo la herida”

El perdón ocurre en nuestro interior. Perdonamos para sanarnos. La conducta del otro es su problema. No tenemos que perdonar la conducta: sólo necesitamos perdonar a la persona”

“El perdón no tiene que ver con la persona que nos hizo daño, así que no debemos preocuparnos por ella. Lo que hizo probablemente tenía que ver más con ella misma, con su mundo y sus problemas que con nosotros. Al dejar de preocuparnos por ella nos sentiremos libres”

“Vengarnos sólo nos proporciona, si acaso, una sensación temporal de alivio o satisfacción. Después nos sentimos culpables por rebajarnos a la clase de conducta que en principio nos pareció mal”

El resentimiento nos mantiene estancados. Conocemos bien este viejo terreno y nos sentimos tan cómodos en él que consideramos que el perdón es como aventurarse en lo desconocido”

“En el perdón, recuperamos nuestro poder para vivir y florecer más allá de un incidente ofensivo. Aferrarnos a la herida nos mantiene en un estado constante de víctimas; con el perdón, superamos la herida”

La persona que más a menudo necesitamos perdonar es a nosotros mismos. Tenemos que perdonarnos por lo que hemos hecho, y por lo que no hemos hecho”

“Con frecuencia, sobre todo cuando somos jóvenes, nos sentimos responsables de todo lo que pasa alrededor de nosotros, generalmente más de lo que debemos”

“La clave para perdonarnos es comprender que si hubiéramos tenido una mejor visión habríamos hecho las cosas de diferente manera”

“Creíamos estar haciendo lo correcto, lo cual es la razón por la que debemos perdonarnos por no saberlo todo. Y aun en el caso de haber hecho daño a alguien intencionadamente, tal vez fue porque estábamos dolidos”

“El perdón no es algo que ocurre una vez en la vida, siempre está en marcha. Es nuestro proceso de mantenimiento espiritual. El perdón nos ayuda a mantenernos en paz y en contacto con el amor. Nuestra única tarea es intentar abrir de nuevo el corazón”

lunes, 17 de septiembre de 2012

Ahora vivo entre dos mundos


En su conocida obra “Muchas vidas, muchos maestros”, el psiquiatra Brian Weiss, relata su investigación sobre el poder curativo de la regresión a vidas anteriores. Comparto con vosotros fragmentos del libro.

“Los años de estudio disciplinado habían adiestrado mi mente para pensar como médico y científico, moldeándome en los senderos estrechos del conservadurismo profesional. Desconfiaba de todo aquello que no se pudiera demostrar según métodos científicos tradicionales

“Entonces conocí a Catherine. Durante dieciocho meses utilicé métodos terapéuticos tradicionales para ayudarla a superar sus síntomas. Como nada parecía causar efecto, intenté la hipnosis. En una serie de estados de trance, Catherine recuperó recuerdos de ‘vidas pasadas’ que resultaron ser los factores causantes de sus síntomas. También actuó como conducto para la información procedente de ‘entes espirituales’ altamente evolucionados y, a través de ellos, reveló muchos secretos de la vida y de la muerte.

En pocos y breves meses, sus síntomas desaparecieron y reanudó su vida, más feliz y en paz que nunca. En mis estudios no había nada que me hubiera preparado para algo así. Cuando estos hechos sucedieron me sentí absolutamente asombrado. No tengo explicaciones científicas de lo que ocurrió. En la mente humana hay demasiadas cosas que están más allá de nuestra comprensión.”

“Nosotros, como sociedad, podemos beneficiarnos mucho con la investigación de los misterios que encierran el alma, la mente, la continuación de la vida después de la muerte y la influencia de nuestras experiencias en vidas anteriores sobre nuestra conducta actual”

“A lo largo de la historia, la humanidad siempre se ha resistido al cambio y a la aceptación de ideas nuevas. Los textos históricos están llenos de ejemplos. Cuando Galileo descubrió las lunas de Júpiter, los astrónomos de su época se negaron a aceptar su existencia e incluso a mirar esos satélites, pues estaban en conflicto con las creencias aceptadas. Así ocurre ahora entre los psiquiatras y otros terapeutas, que se niegan a examinar y evaluar las considerables pruebas reunidas acerca de la supervivencia tras la muerte física y sobre los recuerdos de vidas pasadas

“Estoy firmemente convencido de que los terapeutas deben tener la mente abierta”

A continuación se describe cómo cambiaron las vidas de Brian y su paciente Catherine después de las experiencias de regresión a vidas anteriores de ella:

“Catherine está ahora en libertad para disfrutar plenamente de su vida, sin verse paralizada por sus síntomas incapacitantes. Ha hallado una felicidad y un contento que nunca había creído posibles. Ya no teme a la enfermedad ni a la muerte. Para ella la vida tiene un significado y un objetivo, puesto que está equilibrada y en armonía consigo misma. Irradia una paz interior que muchos desean, pero pocos obtienen. Se siente más espiritual”

Mi vida ha cambiado casi tan drásticamente como la de Catherine. Me he vuelto más intuitivo; capto mejor las partes ocultas de mis pacientes, colegas y amigos. Al parecer, sé muchas cosas sobre ellos aun antes de lo debido. Mi sistema de valores, las metas de mi vida han adquirido un enfoque más humanista, menos acumulativo”

“He comenzado a meditar, cosa que, hasta hace poco, creía factible sólo para hindúes y californianos. Las lecciones transmitidas por medio de Catherine se han convertido en parte consciente de mi vida cotidiana. Al recordar el significado más profundo de la vida, al pensar en la muerte como parte natural de la existencia, me he vuelto más paciente, más empático, más afectuoso. También me siento más responsable de mis acciones, tanto las negativas como las elevadas. Sé que habrá que pagar un precio. Lo que va, efectivamente, vuelve.

Aún escribo artículos científicos, doy conferencias en congresos profesionales y dirijo el departamento de Psiquiatría. Pero ahora vivo entre dos mundos: el mundo fenoménico de los cinco sentidos, representado por el cuerpo y las necesidades físicas, y el mundo mayor de los planos no físicos, representados por el alma y el espíritu. Sé que los mundos están vinculados, que todo es energía. Sin embargo, muchas veces parecen guardar gran distancia entre sí. Mi trabajo consiste en conectar esos mundos, en documentar cuidadosa y científicamente esa unidad”

Y así finaliza el libro:

“Confío en que te haya ayudado lo que has leído aquí; que tu propio miedo a la muerte haya disminuido; que los mensajes ofrecidos con respecto al verdadero sentido de la vida te den libertad para continuar viviendo la tuya en plenitud, buscando la armonía y la paz interior, ofreciendo amor a tu prójimo”

martes, 31 de julio de 2012

No siempre sabemos lo que más nos conviene

Comparto con vosotros fragmentos del libro “Lecciones de vida” de Elisabeth Kübler-Ross y David Kessler.
 
“En cualquier momento todos podemos encontrar una paz maravillosa en la entrega. Por desgracia, solemos temerla porque es una renuncia y una derrota, un signo de debilidad. Pero no hay debilidad o dolor en la entrega. Por el contrario, hay alivio y fuerza cuando nos rendimos al conocimiento de que todo está bien, de que alguien se ocupa de todo”

“Puede requerir mucha fe imaginar que todo está bien en plena enfermedad o pérdida. Hasta en las pequeñas pruebas de la vida es difícil rendirse. Queremos controlar las situaciones, queremos que las cosas ocurran a nuestro gusto”

“La idea de que rendirse es positivo puede resultar difícil, hasta que comprendemos que gran parte de la vida debe vivirse con calma

“No tenemos por qué estar siempre aferrados a un trabajo, a una relación, o a una situación. Podemos relajarnos, sabiendo que la vida se revelará como es debido”

Ahora es el momento de rendirse, de dejar que el caballo nos lleve en la dirección que vaya, de nadar a favor de la corriente, no contra ella”

“El universo gobierna con absoluta perfección este complejo planeta de manera asombrosa, con todas sus flores, árboles, animales, vientos, luz solar y todo lo demás, y, no obstante tememos entregarnos a este poder”

“Nadie sabe realmente por qué ocurren los acontecimientos en nuestra vida. El problema es que creemos que deberíamos saberlo; pero vivir requiere humildad, porque la vida es un misterio. Todo se revelará en su tiempo oportuno”

“Al soltarnos, nos liberamos de los esquemas mentales de cómo deben salir las cosas y aceptamos lo que el universo nos presenta. Aceptamos que realmente ignoramos cómo deben ser las cosas. Los moribundos aprenden esto cuando contemplan su vida en retrospectiva. Ven que las situaciones ‘malas’ a menudo los condujeron a algo mejor, y que lo que creían que era bueno no era necesariamente lo mejor para ellos”

“La verdad es que no siempre sabemos lo que mejor nos conviene. Por esa razón tenemos que dejar de querer saber adónde nos llevará la vida, tenemos que dejar de empeñarnos en saber siempre lo que es correcto y abandonar el intento de controlar lo incontrolable. En esos momentos en que creíamos saber absolutamente lo que era mejor, luchábamos con espejismos. Nunca lo hemos sabido, y nunca lo sabremos”

“Hay una diferencia substancial entre entregarse y renunciar. Renunciar es levantar las manos en el aire y decir ante un diagnóstico de enfermedad terminal: ‘¡No hay esperanza, estoy muerto!’. Entregarse es elegir los tratamientos más adecuados y, si no funcionan, aceptar que nuestro tiempo aquí es limitado. Cuando renunciamos, rechazamos la vida que tenemos. Cuando nos rendimos, la aceptamos tal como es. Ser víctima de una enfermedad es renunciar. Comprender que siempre tenemos la posibilidad de elegir en cada situación, es entregarse. Alejarse de la situación es renunciar. Volverse a ella es entregarse”

“Rendirse a la vida ‘tal como es’ puede transformar milagrosamente las situaciones. Cuando nos rendimos, somos capaces de recibir. El universo nos da las herramientas para cumplir nuestro destino cuando dejamos que las cosas sean”

Dejar que las cosas sean en vez de luchar constantemente para hacer que ocurran es un maravilloso regalo que nos hacemos a nosotros mismos. Si vemos nuestra vida en retrospectiva, nos daremos cuenta de que algunos de los mejores momentos y mayores oportunidades no fueron resultado de la lucha por arreglar las cosas. Parecen coincidencias afortunadas, como si ocurrieran porque nos hallábamos en el lugar correcto y en el momento oportuno. Así es como funciona la entrega, y así es como funciona la vida: sutilmente”

“La vida es demasiado breve, no sabemos cuál será nuestro último momento. Descubrir lo bueno en lo malo es una de las lecciones más provechosas

sábado, 5 de mayo de 2012

La lección de la paciencia

Comparto con vosotros fragmentos del libro “Lecciones de vida” de Elisabeth Kübler-Ross y David Kessler.

“La paciencia es una de nuestras más difíciles lecciones, tal vez la más frustrante de aprender”

“Cuando uno está enfermo o depende de alguien, a cualquier parte que mire hay una lección de paciencia”

“Una lección de paciencia es que no siempre obtenemos lo que deseamos. Tal vez queremos algo en este momento, pero tarda en llegar, si es que llega. Aun así, siempre conseguimos lo que necesitamos, aunque no encaje en nuestro cuadro mental”

“La gente ya no sabe esperar, ni sabe lo que esto significa. Es agradable tener lo que uno quiere cuando lo desea, pero la capacidad de demorar la gratificación es importante”

La clave de la paciencia es saber que todo va a salir bien y confiar en que existe un plan. Es fácil olvidarlo, y por ello muchos intentan controlar situaciones que de otro modo funcionarían como estaba previsto, en su momento adecuado y perfecto”

“No tendrás ninguna experiencia vital antes de estar preparado, cuando descubras la confianza y comprendas que las cosas suceden como deben y en su propio tiempo. Entonces podrás relajarte”

“La mente quiere creer que, si cambiamos nuestras circunstancias, encontraremos paz. La mente piensa que tenemos que hacer algo. Pero la realidad es que podemos aceptar las circunstancias tal como son, sabiendo que una profunda paciencia nos dará una profunda paz y sanación

“Ser paciente no significa que tenemos que ser víctimas. Ser paciente no significa que carecemos de poder, no significa tener que tolerar abusos o padecer circunstancias terribles”

“La vida es una serie de experiencias por las que pasamos todos. Existe una razón para cada experiencia, aun cuando no la veamos; hay un propósito en todas las cosas. Todo lo que ha ocurrido es para que aprendamos las lecciones que nos son necesarias. Pero es difícil aprender esas lecciones si gritamos con impaciencia: ¡Esto no me gusta! ¡Quiero que cambie!. A veces sólo hay que vivir la experiencia, en lugar de rechazarla, quejarse de ella o intentar cambiarla”

“Cada experiencia nos lleva hacia un bien superior y una sanación más profunda. Lo maravilloso es que no tenemos que hacer nada especial para conseguirlo. Simplemente vivir la vida tal como se nos presenta”

“El primer paso para adquirir paciencia es renunciar a la necesidad de arreglar o cambiar las cosas, comprender que algunas cosas son como son por una razón, aunque nos parezca lo contrario o no podamos verlo”

Si algo no se puede cambiar, intenta verlo con buenos ojos. Trata de tener un poco de fe en el proceso y en el desarrollo de las cosas. Pese a nuestra idea de que las cosas necesitan nuestro auxilio, muchas de las cosas sorprendentes que suceden en el mundo ocurren sin nuestra ayuda, interferencia o asistencia”

“Hay un poder en el mundo. Debemos confiar en que todas las cosas se mueven hacia el bien, aunque no lo advirtamos ni lo veamos. Eso es fe. Tener paciencia es tener fe”

“La mayoría de las personas no cambiarían sus malas experiencias cuando llegan al final de la vida, porque han aprendido de todo lo que les ha ocurrido. Todo aquello por lo que pasas, cada tormenta en la vida, ocurre para que nazca un perfecto tú

“Si las cosas suceden con demasiada rapidez o con demasiada lentitud para ti, recuerda que tu medida del tiempo no siempre es la mejor, y que existe un plan. Puedes guardar calma y dejar que la vida se revele”

“Al universo le importa quién eres, y, en cualquier situación, en cualquier tiempo, llevará a tu vida lo que necesitas para convertirte en la persona que debes ser. La clave está en confiar y tener paciencia