viernes, 27 de junio de 2014

Di lo que sientes, la vida es corta


Comparto con vosotros fragmentos del libro “Los cinco mandamientos para tener una vida plena” de Bronnie Ware. 

Es el corazón el que te guía hacía la alegría, no la mente. Sobreponerse a la mente y desentenderse de las expectativas de los demás te permite escuchar a tu propio corazón. Tener el valor de seguir sus dictados es lo que conduce a la verdadera felicidad. Mientras tanto, sigue cultivando el corazón hasta que aprendas a dominar la mente. A medida que el corazón crezca, la vida te ofrecerá más alegría y paz”

“Para provocar grandes cambios hace falta fortaleza de espíritu. Pero cuanto más tiempo pases en el entorno equivocado, y más tiempo seas producto del mismo, más tardarás en darte la oportunidad de conocer la verdadera felicidad y la satisfacción. La vida es demasiado corta para limitarte a verla pasar debido al miedo. Este puede dominarse si se le hace frente”

“Es tu vida, no la de otra persona. Si no encuentras algún elemento de felicidad en lo que has construido y no estás haciendo nada para mejorar la situación, estás desperdiciando el regalo que recibes con cada nuevo día. Un pasito o una pequeña decisión son grandes puntos de partida, y más aún si asumes la responsabilidad de lograr tu propia felicidad”

El verdadero valor no está en lo que posees, sino en quién eres. Le gente que va a morir lo sabe. Al final, sus pertenencias carecen absolutamente de importancia. Lo que los demás piensen de ellos o las posesiones que hayan acumulado no ocupan ni un instante de sus pensamientos en momentos así.

Al final, lo que le importa a la gente es la felicidad que han podido proporcionar a sus seres queridos y el tiempo que han pasado haciendo las cosas que les gustaba hacer”

“El reloj no se detiene para ninguno de nosotros. Depende de ti decidir a qué dedicas los días que te quedan

“No podemos saber cuánto tiempo nos queda, a nosotros o a nuestros seres queridos, Así que, en lugar de tener que vivir con remordimientos antes de que llegue tu hora, cerciórate de que las personas a las que aprecias saben cómo te sientes ahora 

“Expresar tus sentimientos sienta bien, una vez que te acostumbras a hacerlo.  Lo único que te detiene es el miedo a cómo lo recibirán los demás. Así que quítate el miedo de la cabeza y atrévete a mostrar tu verdadero y hermoso yo a los demás antes de que sea demasiado tarde”

Dile a la gente lo que sientes. La vida es corta

“El ajetreo de nuestras vidas hace que perdamos de vista a nuestras amistades. Siempre habrá gente que entre y salga de nuestras vidas, incluidos algunos amigos, pero los que importan de verdad, a los que más quieres, merecen todos y cada uno de los esfuerzos que hagas por mantener el contacto. Son ellos los que estarán a tu lado cuando más los necesites, al igual que harías tú”

“Los amigos son los que pueden conseguir que te rías incluso en los peores momentos”

“Es muy fácil pensar que la felicidad depende de que las piezas encajen, cuando es todo lo contrario. Las cosas encajan cuando uno encuentra la felicidad"

"Quizá no se puede ser feliz todos los días, pero sí hacer que la mente vaya en esa dirección

“Cuando aceptamos que nunca dejaremos de aprender, y que una parte de este aprendizaje llegará en forma de sufrimiento y otra en forma de felicidad, alcanzamos un estado de mayor ecuanimidad. Desde esta perspectiva, la felicidad se convierte en una elección más consciente y las olas dejan de ser tan tumultuosas. Ahora, haciendo uso de las habilidades que proporcionan la experiencia y la sabiduría, eres capaz de desplazarte sobre las olas que antes te habrían aplastado contra las rocas” 

“El mismo mundo que ves todos los días, la misma vida, puede parecerte un lugar completamente nuevo si te fijas en los regalos en lugar de en los aspectos negativos. De nosotros depende por completo cómo queramos ver nuestra vida y la mejor manera de cambiar de perspectiva es a través de la gratitud, reconociendo y valorando los aspectos positivos de la existencia”

viernes, 4 de abril de 2014

Sal y vive tu vida sin miedo

Anita Moorjani ha publicado su libro “Morir para ser yo” en el que relata su sorprendente curación de un cáncer tras tener una ECM (Experiencia Cercana a la Muerte).

Todo comenzó en la primavera de 2002 cuando se notó un bulto duro encima de la clavícula izquierda que resultó ser un linfoma. Su salud se fue deteriorando progresivamente hasta que ingreso en el hospital con un estado de fallo multiorgánico y tuvo una ECM donde tomó conciencia de su ser. Al regresar de la ECM empezaron a funcionar de nuevo sus órganos y pasó por una sorprendente recuperación. Días después le realizaron varias pruebas y no encontraron células cancerosas en su cuerpo. Anita se había curado. Es uno de los pocos casos de remisión total espontánea desde un estado tan avanzado de cáncer, y a un ritmo tan rápido.

Fragmento del prólogo escrito por el Dr. Wayne W. Dyer:

“Anita nos habla del cáncer con una franqueza poco habitual y cuenta por qué se ha visto sometida a la dura prueba que supone la enfermedad, por qué se ha curado y por qué ha vuelto a este mundo desde la antesala del ámbito que hay más allá”

Fragmentos de la Introducción:

“En esta obra explico libremente lo que he aprendido como resultado del cáncer y de mi ECM”

“Mi objetivo es ayudar, no convencer. Quiero hacer especial hincapié en que no es necesario tener una ECM para curarse. Mi intención es compartir contigo los desencadenantes emocionales y psicológicos que contribuyeron a que sufriera yo de cáncer, con la esperanza de que, al identificar esos factores, cualquier persona pueda reducir, o incluso erradicar, las posibilidades de enfermar”

Fragmentos del relato de la ECM:

“¿Por qué, oh, por qué he sido siempre tan dura conmigo misma?
¿Por qué siempre me he estado castigando?
¿Por qué me he negado siempre a mí misma?
¿Por qué no me he apoyado a mí misma para mostrar al mundo la belleza de mi alma?
¿Por qué siempre he estado reprimiendo mi inteligencia y mi creatividad para agradar a otros?
¿Por qué no he seguido el impulso de mi bello corazón y he rehusado expresar mi propia verdad?”

“Me di cuenta de que todos estamos conectados…Me di cuenta de que el universo entero está vivo e infundido de conciencia, incluyendo y abarcando toda vida y naturaleza. Todo y cada cosa pertenece a un Todo infinito, y yo estaba intrincada e inseparablemente entretejida con toda la vida. Todos somos facetas de esa unidad: todos somos Uno y cada uno de nosotros tiene un efecto sobre el Todo colectivo.”

“Comprendí que el cáncer no era un castigo por algo que hubiera hecho mal, ni tampoco un karma negativo como resultado de alguna de mis acciones, tal como había creído antes…. en mi caso, mis muchos miedos y mi enorme poder se habían manifestado adoptando la forma de esta enfermedad”

“¿A qué le tenía miedo? Prácticamente a todo. Entre otras cosas, a fracasar, a ser rechazada, a decepcionar a la gente y a no ser lo bastante buena. También temía terriblemente a cualquier enfermedad, y al cáncer en particular, así como al tratamiento del cáncer. Tenía miedo de vivir y me aterraba morir

“Estaba completamente desconectada de quién era o lo que quería, porque todo lo que hacía estaba orientado a ganarme la aprobación de los demás, la aprobación de todo el mundo excepto la mía”

“Comprendí que, por el mero hecho de ser el amor que en verdad soy, me curaría a mí misma y también a otros”

Fragmentos de cómo cambia su vida a raíz de la ECM:

“No me sentía cómoda con nada. Como si no encajara con la gente de este planeta y sus valores. Mis prioridades habían cambiado, y me di cuenta de que ya no tenía interés en trabajar en una oficina, en dar cuentas a nadie o en ganar dinero simplemente por el hecho de ganarlo”

“Perdí totalmente el interés por lo que ocurría en el mundo en el ámbito político y por las noticias, incluso por estar al tanto de lo que hacían mis amigos”

“Veía divinidad en todas las cosas, en cada animal, en cada insecto. Desarrollé un interés mucho mayor del que tenía anteriormente por el mundo natural”

Sentí que la gente había perdido la capacidad de ver la magia de la vida. Nadie compartía mi asombro y entusiasmo por lo que nos rodeaba, ni siquiera por la maravilla de estar vivos. Todos parecían atrapados por la rutina, y sus mentes se centraban tan solo en la siguiente cosa que tenían que hacer… Todo el mundo estaba tan atrapado en el hacer que todos se habían olvidado de algo tan sencillo como es simplemente ser y estar presentes en cada momento.”

Tampoco veía ya la muerte como la veían los demás, así que me resultaba muy difícil lamentar la pérdida de alguien. Desde luego, me sentía triste si alguien cercano a mí moría, porque le echaba de menos; pero ya no me apenaba por el difunto, pues sabía que había trascendido al otro ámbito ¡y sabía que allí era feliz! Es imposible estar triste allí”

“También solía creer que no era lo bastante espiritual y que necesitaba esforzarme más en ese aspecto, pero en mi ECM descubrí que todos somos espirituales, independientemente de lo que hagamos o creamos. No podemos ser otra cosa, porque eso es lo que somos: seres espirituales. Lo que pasa es que no siempre nos damos cuenta de ello, nada más.

Comprendí que solo puedo hallar la verdadera dicha y felicidad si me quiero a mí misma, yendo a mi interior, siguiendo a mi corazón y haciendo lo que me proporciona alegría.

Descubrí que cuando mi vida parece estar a la deriva y me siento perdida (cosa que todavía me pasa a menudo), lo que ello significa es que he perdido el sentido de mí misma, mi sentido de ser. Significa que no estoy conectada con quien soy verdaderamente y con lo que he venido a hacer aquí. Esto es lo que ha tendido a suceder cuando he dejado de escuchar mi propia voz interior y he delegado mi poder en fuentes externas, como la televisión, los anuncios, los periódicos, las grandes compañías farmacéuticas, mis colegas, las creencias sociales y culturales, y cosas así”

“Debido a mi experiencia, estoy absoluta y poderosamente convencida de que todos tenemos la capacidad de curarnos a nosotros mismos, así como de facilitar la curación de otros. Cuando entramos en contacto con ese lugar infinito que hay en nuestro interior, donde somos Todo, entonces la enfermedad ya no puede permanecer en el cuerpo”

Nuestra única obligación es ser siempre fieles a nosotros mismos y permitir que las cosas sucedan”

“Todo ocurre cuando estamos preparados para que ocurra”

“Me doy cuenta de que me siento más plena y poderosa cuando soy capaz de soltarlo todo, de suspender tanto mis creencias como mis incredulidades, y me permito permanecer abierta a todas las posibilidades. Es entonces cuando soy también capaz de experimentar la máxima claridad interior y la perfecta sincronización con todo. Tengo la impresión de que el mero hecho de necesitar certidumbre es ya de por sí un obstáculo para llegar a experimentar mayores niveles de conciencia. Por el contrario, el proceso de soltar y liberar todo vínculo o apego con cualquier creencia o resultado es, en sí mismo, catártico y curativo. La paradoja es que, para que suceda la verdadera curación, hay que abandonar la necesidad de curarse y, simplemente, dejarse llevar, confiar y disfrutar del viaje que es la vida

“La enfermedad no es culpa nuestra. Creer que se es culpable puede ser causa de frustración para quien está enfermo. No es así; no hay culpa. Lo que sí ocurre es que nuestra biología responde a nuestra conciencia

“Quiero aclarar que mi curación no se debió tanto a una transformación de mi estado mental o a un cambio de creencias como a que finalmente permití que mi verdadero espíritu saliera a la luz”

Sé que mi única tarea es ser. Mi tarea aquí es ser yo misma, es decir, ser la expresión del amor que soy y ver la perfección en mí misma, en los demás y en el mundo que me rodea mientras sigo viviendo en este plano físico. Y eso es todo lo que cualquiera de nosotros necesita ser”

Fragmentos del epílogo:

La única solución universal que tengo es que te ames a ti mismo incondicionalmente y que no tengas miedo de ser tú mismo. Esa es la lección más importante que aprendí en mi ECM, y creo sinceramente que, si siempre hubiera sabido esto, para empezar, nunca habría tenido cáncer.

Cuando somos fieles a nosotros mismos, nos convertimos en instrumentos de la verdad en este planeta. Como todos estamos conectados, tocamos las vidas de todos los que nos rodean, que a su vez afectan a las vidas de otros. Así, nuestra única obligación es ser el amor que somos y permitir que nuestras respuestas surjan de nuestro interior de la forma más apropiada para nosotros.

Finalmente, nunca me cansaré de repetir lo importante que es que disfrutes de ti mismo y de la vida sin tomarte a ti mismo ni la vida demasiado en serio”

sábado, 8 de marzo de 2014

Si eliges vivir un mundo lleno de amor, tu salud mejorará

Comparto con vosotros fragmentos de la entrevista a Bruce Lipton, doctor en Medicina, investigador en biología celular, publicada en lavanguardia.com

Lipton impartió clases de Biología Celular en la facultad de Medicina de la Universidad de Wisconsin y más tarde llevó a cabo estudios pioneros de epigenética en la facultad de Medicina de la Universidad de Stanford que lo llevaron al convencimiento de que nuestro cuerpo puede cambiar si reeducamos nuestras creencias y percepciones limitadoras.

Me enseñaron que los genes controlan la vida, que en ellos se inscriben todas nuestras capacidades y características, pero es falso.

¿Del todo?
No somos víctimas de nuestra genética, en realidad es el ADN el que está controlado por el medio externo celular.

¿Qué significa eso?
La célula es la vida. Hablar de una célula es como hablar de una persona. Nosotros recibimos la información a través de los cinco sentidos y las células reciben las señales del entorno a través de los receptores que captan la información. El ADN es controlado por señales que vienen desde fuera de la célula, incluyendo mensajes energéticos de nuestros propios pensamientos, tanto los positivos como los negativos.

¿Somos lo que vivimos y pensamos?
Sí, y cambiar nuestra manera de vivir y de percibir el mundo es cambiar nuestra biología. Los estudios que empecé hace cuarenta años demuestran que las células cambian en función del entorno, es lo que llamamos epigenética. Epi significa por encima de la genética, más allá de ella.

¿Y?
Según el entorno y como tú respondes al mundo, un gen puede crear 30.000 diferentes variaciones. Menos del 10% del cáncer es heredado, es el estilo de vida lo que determina la genética.

¿Es el entorno el que nos define?
Aprendemos a vernos como nos ven, a valorarnos como nos valoran. Lo que escuchamos y vivimos nos forma. No vemos el mundo como es, vemos el mundo como somos. Somos víctimas de nuestras creencias, pero podemos cambiarlas.

¿La creencia?
... Al igual que los pensamientos positivos y el efecto placebo afectan a nuestra biología, existe el efecto nocebo: si crees que algo te hará daño, acabará por hacerte daño. Henry Ford decía que tanto si crees que puedes como si crees que no puedes, tienen razón. Si eliges vivir un mundo lleno de amor, tu salud mejorará.

¿Y eso por qué?
La química que provoca la alegría y el amor hace que nuestras células crezcan, y la química que provoca el miedo hace que las células mueran. Los pensamientos positivos son un imperativo biológico para una vida feliz y saludable. Existen dos mecanismos de supervivencia: el crecimiento y la protección, y ambos no pueden operar al mismo tiempo.

O creces o te proteges.
Los procesos de crecimiento requieren un intercambio libre de información con el medio, la protección requiere el cierre completo del sistema. Una respuesta de protección mantenida inhibe la producción de energía necesaria para la vida.

¿Qué significa prosperar?
Para prosperar necesitamos buscar de forma activa la alegría y el amor, y llenar nuestra vida de estímulos que desencadenen procesos de crecimiento. Las hormonas del estrés coordinan la función de los órganos corporales e inhiben los procesos de crecimiento, suprimen por completo la actuación del sistema inmunológico.

domingo, 19 de enero de 2014

Somos adictos a tener razón

Comparto con vosotros fragmentos de un reportaje publicado en el diario El País.

La mayoría de nosotros creemos que podemos cambiar lo que los demás piensan; de otro modo, no pasaríamos tanto tiempo en la vida dándole vueltas a ‘qué opinan los demás de nosotros’ y tratando de mejorar su juicio sobre nuestra persona. Eleanor Roosevelt dijo: ‘Nadie puede hacer que te sientas inferior si tú no lo permites’.”

“Querer tener razón es la enfermedad crónica de la humanidad, seguramente una de las causas que han enfrentado más a las personas, las naciones y las religiones organizadas del planeta”

En demasiadas ocasiones comprobamos cómo querer imponer nuestras razones y opiniones a los demás nos cuesta caro. Tal vez logremos desautorizar las ideas de alguien, pero al final acabamos con una razón más y un amigo menos. ¿Vale la pena? Seguramente no. El resultado es que querer estar siempre en posesión de la verdad consume una gran cantidad de energía y tiempo que nos impide disfrutar de los demás y de la paz mental de saber que en el fondo todos tenemos nuestra propia lógica.

¿Es mejor tener razón a toda costa antes que ser feliz? Que cada uno responda esta pregunta con sinceridad”

“Con el tiempo acumulamos opiniones, creencias, que pasan a conformar lo que llamamos identidad construida o ego. Si alguien agrede esas posesiones mentales, en realidad es como si lanzara un ataque personal, porque confundimos pensamiento e identidad. No parece sensato confundir lo que somos con lo que pensamos, pero esto no lo tienen tan claro quienes se aferran a sus creencias con desesperación.

Tener opiniones es normal, también tener gustos y preferencias… pero que esas ideas y predilecciones le tengan a uno cautivo o secuestrado es una trampa

“La pregunta ¿somos nuestras creencias? se responde con un rotundo no. Desde luego, tenemos convicciones, pero en esencia no somos lo que pensamos; a un nivel profundo y esencial, nuestras opiniones no pueden definirnos. Pero llegar a esta claridad no es sencillo ni rápido. De hecho, los conflictos del mundo son tanto disputas por pertenencias materiales (cosas) como por posesiones inmateriales (ideales). Cuando entendemos que tenemos una mente y la usamos, pero que no somos esta, nos liberamos de su contenido y nos autoexcluimos de cualquier conflicto y, por tanto, sufrimiento.

Todos mantenemos un diálogo interior que reafirma continuamente lo que creemos, y después nos pasamos la vida buscando personas y situaciones en las que encajen nuestras creencias para poder así reafirmarlas”

Cuando una creencia nos domina, llegamos a pensar que todo el mundo piensa, o debería pensar, lo mismo. Pero hay opiniones para todos los gustos, la diversidad construye el mundo”

“¿Pero cómo liberarse del apego a las creencias? No es el apego el problema real, sino la identificación. Pelear contra una creencia o un hábito no tiene sentido, es una lucha perdida. En cambio, dejar de identificarse con esa forma de pensar, cuestionarla, examinarla, soltarla, incluso sacrificarla, es el principio de la libertad o de cómo librarse de esta particular tiranía.

No reaccionar con hostilidad a las ideas de los demás es una de las maneras más sencillas de superar el apego a las propias. Pero solo se puede no reaccionar a sus creencias si se entiende que estas no son su identidad, sino una posesión mental, que además siempre se puede cambiar por otra. Una vez más, todos tenemos opiniones y criterios, pero eso no significa que sean lo que somos. Cuando lo comprendemos, la distancia entre las personas es exactamente… cero.

Aceptar las ideas de otros es en realidad más sencillo de lo que parece. Basta con tener presente que aceptarlas no significa adoptarlas o validarlas (no significa estar de acuerdo). Es más bien aceptar que no entendemos a todo el mundo, ni que todo el mundo nos entenderá. Es más sencillo aceptarlos a ellos (aunque tal vez no sus ideas) porque no hacerlo complica la vida de todos. Resistirse, negarlos, es luchar, y vivir así es verdaderamente muy, muy difícil.

El disgusto que sentimos ante las ideas que no nos son afines es proporcional al grado de apego que tenemos a las propias (o la poca disponibilidad para cambiarlas por otras). Cuanto más apego tenemos a una creencia, más disgusto sentiremos cuando nos enfrentemos a las contrarias. Es fácil deducir que no es la idea del otro lo que nos causa molestia, sino nuestro rechazo a aceptar puntos de vista diferentes. No es su creencia el problema, sino nuestra posición contraria a ella.”

Disponemos de una técnica para aceptar comportamiento y creencias ajenas, y se llama asertividad. Consiste en no reaccionar al pensamiento o comportamiento de los demás de forma vehemente, pero sí con autorrespeto y autoestima. Es decir, no adoptando una actitud defensiva o agresiva (ambas son el mismo error), sino reafirmando y expresando la posición personal sin tratar de imponerla al otro

Y una palabra final: escuche. Escuchar con interés a las personas, aunque lo que digan esté en contra de la propia opinión, es la prueba máxima de la empatía, el respeto y la aceptación, claves todas ellas para la paz en el mundo. Escuchar a los demás les hace sentir valorados, entendidos, importantes.”