sábado, 8 de marzo de 2014

Si eliges vivir un mundo lleno de amor, tu salud mejorará

Comparto con vosotros fragmentos de la entrevista a Bruce Lipton, doctor en Medicina, investigador en biología celular, publicada en lavanguardia.com

Lipton impartió clases de Biología Celular en la facultad de Medicina de la Universidad de Wisconsin y más tarde llevó a cabo estudios pioneros de epigenética en la facultad de Medicina de la Universidad de Stanford que lo llevaron al convencimiento de que nuestro cuerpo puede cambiar si reeducamos nuestras creencias y percepciones limitadoras.

Me enseñaron que los genes controlan la vida, que en ellos se inscriben todas nuestras capacidades y características, pero es falso.

¿Del todo?
No somos víctimas de nuestra genética, en realidad es el ADN el que está controlado por el medio externo celular.

¿Qué significa eso?
La célula es la vida. Hablar de una célula es como hablar de una persona. Nosotros recibimos la información a través de los cinco sentidos y las células reciben las señales del entorno a través de los receptores que captan la información. El ADN es controlado por señales que vienen desde fuera de la célula, incluyendo mensajes energéticos de nuestros propios pensamientos, tanto los positivos como los negativos.

¿Somos lo que vivimos y pensamos?
Sí, y cambiar nuestra manera de vivir y de percibir el mundo es cambiar nuestra biología. Los estudios que empecé hace cuarenta años demuestran que las células cambian en función del entorno, es lo que llamamos epigenética. Epi significa por encima de la genética, más allá de ella.

¿Y?
Según el entorno y como tú respondes al mundo, un gen puede crear 30.000 diferentes variaciones. Menos del 10% del cáncer es heredado, es el estilo de vida lo que determina la genética.

¿Es el entorno el que nos define?
Aprendemos a vernos como nos ven, a valorarnos como nos valoran. Lo que escuchamos y vivimos nos forma. No vemos el mundo como es, vemos el mundo como somos. Somos víctimas de nuestras creencias, pero podemos cambiarlas.

¿La creencia?
... Al igual que los pensamientos positivos y el efecto placebo afectan a nuestra biología, existe el efecto nocebo: si crees que algo te hará daño, acabará por hacerte daño. Henry Ford decía que tanto si crees que puedes como si crees que no puedes, tienen razón. Si eliges vivir un mundo lleno de amor, tu salud mejorará.

¿Y eso por qué?
La química que provoca la alegría y el amor hace que nuestras células crezcan, y la química que provoca el miedo hace que las células mueran. Los pensamientos positivos son un imperativo biológico para una vida feliz y saludable. Existen dos mecanismos de supervivencia: el crecimiento y la protección, y ambos no pueden operar al mismo tiempo.

O creces o te proteges.
Los procesos de crecimiento requieren un intercambio libre de información con el medio, la protección requiere el cierre completo del sistema. Una respuesta de protección mantenida inhibe la producción de energía necesaria para la vida.

¿Qué significa prosperar?
Para prosperar necesitamos buscar de forma activa la alegría y el amor, y llenar nuestra vida de estímulos que desencadenen procesos de crecimiento. Las hormonas del estrés coordinan la función de los órganos corporales e inhiben los procesos de crecimiento, suprimen por completo la actuación del sistema inmunológico.

domingo, 19 de enero de 2014

Somos adictos a tener razón

Comparto con vosotros fragmentos de un reportaje publicado en el diario El País.

La mayoría de nosotros creemos que podemos cambiar lo que los demás piensan; de otro modo, no pasaríamos tanto tiempo en la vida dándole vueltas a ‘qué opinan los demás de nosotros’ y tratando de mejorar su juicio sobre nuestra persona. Eleanor Roosevelt dijo: ‘Nadie puede hacer que te sientas inferior si tú no lo permites’.”

“Querer tener razón es la enfermedad crónica de la humanidad, seguramente una de las causas que han enfrentado más a las personas, las naciones y las religiones organizadas del planeta”

En demasiadas ocasiones comprobamos cómo querer imponer nuestras razones y opiniones a los demás nos cuesta caro. Tal vez logremos desautorizar las ideas de alguien, pero al final acabamos con una razón más y un amigo menos. ¿Vale la pena? Seguramente no. El resultado es que querer estar siempre en posesión de la verdad consume una gran cantidad de energía y tiempo que nos impide disfrutar de los demás y de la paz mental de saber que en el fondo todos tenemos nuestra propia lógica.

¿Es mejor tener razón a toda costa antes que ser feliz? Que cada uno responda esta pregunta con sinceridad”

“Con el tiempo acumulamos opiniones, creencias, que pasan a conformar lo que llamamos identidad construida o ego. Si alguien agrede esas posesiones mentales, en realidad es como si lanzara un ataque personal, porque confundimos pensamiento e identidad. No parece sensato confundir lo que somos con lo que pensamos, pero esto no lo tienen tan claro quienes se aferran a sus creencias con desesperación.

Tener opiniones es normal, también tener gustos y preferencias… pero que esas ideas y predilecciones le tengan a uno cautivo o secuestrado es una trampa

“La pregunta ¿somos nuestras creencias? se responde con un rotundo no. Desde luego, tenemos convicciones, pero en esencia no somos lo que pensamos; a un nivel profundo y esencial, nuestras opiniones no pueden definirnos. Pero llegar a esta claridad no es sencillo ni rápido. De hecho, los conflictos del mundo son tanto disputas por pertenencias materiales (cosas) como por posesiones inmateriales (ideales). Cuando entendemos que tenemos una mente y la usamos, pero que no somos esta, nos liberamos de su contenido y nos autoexcluimos de cualquier conflicto y, por tanto, sufrimiento.

Todos mantenemos un diálogo interior que reafirma continuamente lo que creemos, y después nos pasamos la vida buscando personas y situaciones en las que encajen nuestras creencias para poder así reafirmarlas”

Cuando una creencia nos domina, llegamos a pensar que todo el mundo piensa, o debería pensar, lo mismo. Pero hay opiniones para todos los gustos, la diversidad construye el mundo”

“¿Pero cómo liberarse del apego a las creencias? No es el apego el problema real, sino la identificación. Pelear contra una creencia o un hábito no tiene sentido, es una lucha perdida. En cambio, dejar de identificarse con esa forma de pensar, cuestionarla, examinarla, soltarla, incluso sacrificarla, es el principio de la libertad o de cómo librarse de esta particular tiranía.

No reaccionar con hostilidad a las ideas de los demás es una de las maneras más sencillas de superar el apego a las propias. Pero solo se puede no reaccionar a sus creencias si se entiende que estas no son su identidad, sino una posesión mental, que además siempre se puede cambiar por otra. Una vez más, todos tenemos opiniones y criterios, pero eso no significa que sean lo que somos. Cuando lo comprendemos, la distancia entre las personas es exactamente… cero.

Aceptar las ideas de otros es en realidad más sencillo de lo que parece. Basta con tener presente que aceptarlas no significa adoptarlas o validarlas (no significa estar de acuerdo). Es más bien aceptar que no entendemos a todo el mundo, ni que todo el mundo nos entenderá. Es más sencillo aceptarlos a ellos (aunque tal vez no sus ideas) porque no hacerlo complica la vida de todos. Resistirse, negarlos, es luchar, y vivir así es verdaderamente muy, muy difícil.

El disgusto que sentimos ante las ideas que no nos son afines es proporcional al grado de apego que tenemos a las propias (o la poca disponibilidad para cambiarlas por otras). Cuanto más apego tenemos a una creencia, más disgusto sentiremos cuando nos enfrentemos a las contrarias. Es fácil deducir que no es la idea del otro lo que nos causa molestia, sino nuestro rechazo a aceptar puntos de vista diferentes. No es su creencia el problema, sino nuestra posición contraria a ella.”

Disponemos de una técnica para aceptar comportamiento y creencias ajenas, y se llama asertividad. Consiste en no reaccionar al pensamiento o comportamiento de los demás de forma vehemente, pero sí con autorrespeto y autoestima. Es decir, no adoptando una actitud defensiva o agresiva (ambas son el mismo error), sino reafirmando y expresando la posición personal sin tratar de imponerla al otro

Y una palabra final: escuche. Escuchar con interés a las personas, aunque lo que digan esté en contra de la propia opinión, es la prueba máxima de la empatía, el respeto y la aceptación, claves todas ellas para la paz en el mundo. Escuchar a los demás les hace sentir valorados, entendidos, importantes.”
 

lunes, 23 de diciembre de 2013

Os deseo lo mejor para 2014


Un 2014 en el que se presentarán nuevas situaciones y retos que nos ayudarán a crecer interiormente.

Un 2014 que nos brindará oportunidades de actuar con claridad de conciencia.

Un 2014 en el que podremos abrir nuestro corazón a los más desfavorecidos, sintiendo que todos somos hermanos.

2014, un tiempo nuevo para buscar el sentido de nuestras vidas en el Ser y no en el tener.
 
Que la Luz ilumine vuestro camino hacia el Amor.

sábado, 21 de diciembre de 2013

Puede cambiarse todo


Comparto con vosotros fragmentos del libro “Creatividad y plenitud de vida” del psicólogo transpersonal Antonio Blay Fontcuberta. 

Si mantengo la idea de armonía, de comprensión, de amor… y lo hago no durante un rato, sino continuamente, lo convierto en la dominante mental mía, esto no sólo me transformará a mí, mejorándome según esta nota, sino que además producirá en el exterior unos cambios que harán que vengan a mí las personas que responden a esta nota dominante de armonía, de comprensión, de amor, y que las personas que me rodean sientan esta nota dominante e interiormente se encuentren motivadas de un modo distinto a como lo estaban hasta ahora.

Y así se irán produciendo cambios en ellas. Pero tales cambios no se producirán porque yo quiera imponer una actitud a las personas con quienes vivo, que esto sería negativo, sino porque la nota dominante convierte, atrae, modifica todo el resto de acuerdo con ella”

“Cuando yo estoy teniendo miedo en mi interior, cuando, por la causa que sea, mantengo este temor dentro de mí, esto tiende a producir los efectos correspondientes: accidentes, fracasos, lo que sea que esté temiendo con fuerza y constantemente en el fondo de mi mente”

“La actitud interior sostenida es lo que determina, inevitablemente, el modo de funcionar de las cosas que nos atañen. Somos nosotros quienes hacemos marchar bien o mal nuestras cosas por la actitud que, consciente o inconscientemente, mantenemos en nuestra mente”

“Así, pues, tanto si nos damos cuenta como si no, tenemos una gran responsabilidad con lo que nosotros estamos creando dentro de nuestra mente. Porque estamos creando nuestro futuro próximo, estamos decidiendo cómo marcharán las cosas”

“Es sabido que a veces una persona empieza a andar mal, y que entonces todo parece ponerse de acuerdo para ir mal: los negocios, la salud, la familia. Se cumple aquello de que ‘las desgracias nunca vienen solas’. Este refrán puede ser también la expresión de un principio: algo en la persona está negativo, y esto tiende a manifestarse externamente”

Puede cambiarse todo. Es más, por el hecho que la persona interiormente cambie y mantenga este cambio interior, exteriormente las cosas le cambiarán, de acuerdo con el cambio interior.

El cambio no es instantáneo, sino progresivo, porque estamos viviendo a remolque, como consecuencia de lo que hemos estado generando hasta ahora, y, por lo tanto, para producir un cambio regular estable, es preciso mantener un tiempo la nota positiva, aun cuando las cosas sigan yendo mal, o como antes. 

En ocasiones, cuando se trabaja de un modo intenso y deliberado, los cambios se producen en muy pocos días o semanas de trabajo”

viernes, 6 de diciembre de 2013

Hasta siempre Nelson

Nelson, ya has regresado a casa, a tu verdadero hogar. Agradecemos de corazón tus grandes lecciones de voluntad, sabiduría y amor con las que cambiaste un país sumido en el odio y la opresión. Hacen falta personas como tú que nos ayuden a comprender que todos somos hermanos, todos somos uno, y tenemos un precioso proyecto común como humanidad. Estoy seguro que te habrán recibido con los brazos abiertos aquellos que ya dieron el paso. Te lloramos al igual que lo hacemos con un buen amigo que se va una larga temporada, pero con la esperanza que algún día nos volveremos a encontrar en planos más sutiles. Que la Luz te acompañe en el camino hacia el Amor.