domingo, 29 de septiembre de 2013

Estoy vivo porque dentro de mí tengo los sentimientos que se dan en los vivos


Comparto con vosotros el video de la entrevista a Sol Blanco-Soler realizada el 18-4-2012 sobre su libro Crónicas del más allá en el programa Mis Enigmas Favoritos presentado por Luís Mariano Fernández



Sol es miembro de la Sociedad Española de Parapsicología y del Grupo Hepta. Además es licenciada en Ciencias de la Información.

El Grupo Hepta es un equipo altruista de personas de distintas disciplinas profesionales dedicadas a la investigación de campo de los fenómenos paranormales.

Fragmentos del dossier de prensa:

“En esto se centra la nueva obra de Sol Blanco-Soler, en desvelar qué nos depara la muerte en su sentido más didáctico, desnudo de dramatismos, tradiciones y ritos.”

“Debemos aprender todo lo que podamos sobre esta vida en el Más Allá mientras estemos aquí, ya que la única luz que tendremos al pasar al otro lado es el conocimiento que habremos adquirido”

“Los muertos contactan con nosotros a través de diferentes medios porque desean que los vivos sepamos que la vida continúa después de la muerte o porque se han dejado algún asunto pendiente.

‘Crónicas del más allá’ cuenta con numerosos testimonios, rigurosamente investigados y contrastados, que muestran cómo, los que ya no se encuentran aquí, consuelan a los que lloran, frenan las fuerzas negativas, avivan las almas embotadas y acogen a los que llegan, siendo mientras tanto ángeles de la guarda de los vivos desde su incomparable posición de ventaja.”

Fragmentos del libro:

“La muerte no es más que una puerta que se nos abre a otra realidad, que nuestra vida continúa con nuestra identidad, nuestra personalidad, y nuestros recuerdos, que nuestro desarrollo espiritual determinará la calidad de nuestra vida en la próxima dimensión, y que esa vida que a todos nos espera es más rica e intensa que la que vivimos aquí

“Parece ser que el Más Allá tiene una vibración más alta que nuestro mundo por eso, para nosotros no es perceptible- y existe la teoría de que los médiums que entran en un estado alterado de conciencia poseen índices de vibración variable y son capaces de elevar su propia vibración teniendo así acceso a esa información privilegiada”

“La mediumnidad es un fenómeno espectacular que siempre asombra cuando se investiga. Algunos de nuestros casos nos han dejado perplejos a pesar de nuestra experiencia y espíritu crítico. Algunos desconocedores de lo paranormal la rechazan sencillamente porque no entra dentro de sus parámetros racionales. En cualquier caso, como diría Salvador Freixedo, ‘hay que ser prudentes cuando nos aproximamos a estos hechos asombrosos. La credulidad fanática puede ser muy peligrosa, pero más aún la cerrazón ante hechos innegables’”

“La mediumnidad (…) debe ser siempre un regalo a los demás y no un instrumento de lucro”

Mensajes del Más Allá obtenidos por el ingeniero Hans Otto Köning a través de aparatos construidos por él mismo: “Seguimos viviendo, seguimos más vivos que antes, la muerte es otra vida” “Estoy feliz, no puedes ni imaginarte lo hermoso que es esto. La vida terrenal es un soplo, no te aflijas, hija mía. Te quiero”

“Para la mayoría de los humanos el temor a la muerte es el miedo a lo desconocido, al misterio, a menos que se haya tenido una experiencia cercana a la muerte y recordemos la sensación de salir de nuestro cuerpo y seguir viviendo sin él”

La transición del reino físico al del espíritu no es un final, sino una transformación a otro estado de conciencia. Creer que la vida física es la única forma de existencia es una ilusión. Pensar que morimos cuando la vida física acaba es la mayor de las ilusiones. Cuando fallecemos mantenemos nuestro nivel de desarrollo espiritual, nuestra capacidad de percepción y comprensión y los rasgos esenciales de nuestra personalidad”

“Mensaje de Antonio a sus padres, en 1984, a través de la escritura automática: ‘Estoy vivo porque dentro de mí tengo los sentimientos que se dan en los vivos: afecto, ganas de vivir, alegría, sentido del deber, la certeza de tener un mañana. Sé que solo ha muerto la carne, mi espíritu está en el presente y tengo una visión maravillosa; sé que existo, sé que todos existimos y que solamente el vestido del cuerpo se escapa, como un estuche vacío. Pero el contenido es el espíritu, es el alma y estos viven’”

lunes, 22 de julio de 2013

Si no cambiamos, nos cambian los cambios



Comparto con vosotros fragmentos de la entrevista a Jorge Carvajal, doctor, poeta y filósofo publicada en la web revistanamaste.com

Es un médico muy especial en cuyo maletín hay bisturí y gasas pero también valores. Del mismo modo que a un paciente le receta caricias a otro le recomienda sinceridad y si es necesario hecha mano de los antibióticos porque Carvajal sabe, como han sabido los sabios desde siempre, que lo importante es unificar y eso es lo que él hace. En la medicina unifica las tradiciones de oriente y occidente. En el ser humano unifica el corazón y la mente. Y además, hace poesía…

Para él, vivir es aceptar todas las ocasiones como maestros, principalmente las dolorosas, porque el dolor solo es un problema cuando huimos de él y dejamos que se convierta en sufrimiento.

Los avances de este médico de renombre internacional están abriendo la puerta a una nueva medicina, llamada Sintergética, que no distingue entre medicina, conciencia y espiritualidad.

Los pacientes han delegado la responsabilidad de su propia vida en manos de los médicos. ¿Qué se puede hacer para que tomemos conciencia de qué estar sano y feliz depende sólo de nosotros?
Despertar. La enfermedad es el despertador, nuestra crisis es el despertador…. La catástrofe de la medicina es que lo médicos son más tecnólogos que seres humanos.

La visión de la medicina que usted plantea no se enseña en las universidades, ¿De qué fuentes ha bebido usted?
Primero de los ojos de los pacientes y de sus lágrimas. De sus necesidades de sus abrazos, del cariño, de la Naturaleza….Creo que la clave de una nueva medicina es integrar la ciencia, la cultura y la conciencia en una sola corriente.

Para mí, el territorio de la ciencia no solo no es antagónico sino que es totalmente complementario con las propuestas de las medicinas tradicionales del mundo.

¿Cuáles son las terapias que usted emplea?
Yo soy un médico convencional: empleo la cirugía y los antibióticos cuando es necesario, pero también utilizo las hierbas cuando hay que emplearlas… Toda medicina es un asunto relacional, cómo te relacionas con el paciente, lo puedes hacer con una mirada, con un consejo, escuchando o puedes utilizar la reflexoterapia o el láser.

¿Cuál cree usted que son las enfermedades más comunes del alma? ¿Cómo se sana el alma?
El alma no se enferma. El alma es lo que hay en ti permanente y perfecto. Lo que ocurre es que el alma produce una fricción con su instrumento. Cuando nadas contra tu propia corriente hay un conflicto entre el alma y la personalidad. Este conflicto se presenta al nivel de las emociones y éstas se precipitan sobre el cuerpo de tal manera que la mayoría de enfermedades que observamos en la práctica clínica son enfermedades emocionales que han dejado sus huellas en el cuerpo físico. Y luego lo llamas úlcera o gastritis pero una enfermedad es simplemente un reflejo en el espejo del cuerpo y por mucho que limpiemos el espejo no vamos a mejorar la imagen de quien en él se mira. No se trata tanto de limpiar el espejo sino de mejorar la conciencia que se mira en el espejo del cuerpo.

¿Qué se debe hacer para encontrar esa conciencia?
No se encuentra, no se consigue. Tú eres esa conciencia. Quítate lo que sobra en ti y quedas idéntico a lo que tú eres: totalidad, armonía, salud, perfección… eso es tu naturaleza. No se trata de buscar, más bien de volvernos a reconocer por dentro, de aceptarnos como somos, con nuestras sombras y con nuestra luz porque ellas hacen el colorido de la vida. Cuando nos aceptamos somos de una pieza, sentimos, pensamos y actuamos de la misma manera. Somos íntegros y transparentes porque actuamos sin máscaras, acariciando el mundo con la piel desnuda.

El mayor problema de este planeta es que hemos utilizado la mente disociada del corazón. El sentimiento y la emoción sin mente son peligrosos y la mente sin corazón es un cadáver. Se debe pensar involucrando el corazón para darle un propósito.

¿Estamos preparados para ese cambio?
Absolutamente preparados porque no es sólo un cambio personal, es también un cambio en la dinámica humana, en la dinámica social, en las relaciones con nuestros hijos, en las relaciones con la ciencia. Es un cambio en el que empieza a emerger la conciencia como el mínimo común denominador de todas las actividades humanas. Es un cambio que incluye un poquito de magia en nuestra vida cotidiana. Es un cambio que de todas maneras está ocurriendo con nosotros pero que va a ocurrir a un a pesar de nosotros.

Usted nos invita a mirar la enfermedad como un maestro, ¿qué puede enseñarnos, por ejemplo, un tumor?
…Cada tumor es una lección. Es distinto un tumor en el riñón, en el estómago o en el cerebro. Cada modalidad puede tener una connotación diferente. Una enfermedad nos está haciendo una pregunta esencial ¿Qué estamos haciendo con nuestra vida?...La enfermedad no es un solamente un asunto de conciencia o un asunto mental pero podemos aprovechar la enfermedad como una oportunidad para evolucionar.

Yo soy muy optimista porque se ha producido una gran apertura en el gremio médico por recuperar un poco la Naturaleza y la medicina natural, después vendrá la apertura hacia el enfoque energético y más adelante a un plano de conciencia integral… pero ya estamos dando los primero pasos.

¿Va a ser el siglo XXI el siglo de la búsqueda del sentido?
Este siglo va ser el siglo de la espiritualidad. No tengo la menor duda de que la ciencia del futuro va ser espiritual. La ciencia espiritual es una ciencia que penetra en el microcosmos profundo de cada ser humano para descubrir las leyes del macrocosmos. Y este siglo va revelar un punto de partida en la era de la conciencia de tal manera que la búsqueda del campo unificado nos va llevar de nuevo a la conciencia.

¿Cuál es el detonante de esta transformación?
Yo lo que veo es la sed de una nueva cultura de hermandad, de una nueva edad de oro en la humanidad... Vamos a reconocer que la gente que se muere no se muere realmente y que su conciencia continua, que vamos a poder cambiar nuestra visión de la muerte y no vamos a temer morir. Al no haber temor a la muerte, la vida no se va poder chantajear y no existirá tanta violencia. Vamos a acceder al desarrollo de nuestro propio potencial en un ámbito de fraternidad y de hermandad. El poder de los medios de comunicación y el poder de la opinión pública se va a convertir en el primer poder. La medicina va ser totalmente diferente porque al ser una medicina que involucra la mente como principal instrumento terapéutico y que va conducir a la autogestión... Vamos a poder ascender de las leyes de la materia a las leyes de la conciencia que son más incluyentes y más ecológicas. En fin, yo soy un optimista convencido de que hay un gran despertar de la humanidad a una nueva Tierra.

Para que no haya un desastre tenemos que estar dispuestos a cambiar ciertos aspectos insostenibles de nuestro estilo de vida ¿Crees que seremos capaces de desapegarnos de nuestras comodidades?
No es fácil. Pero si no cambiamos, nos cambian los cambios…En medio de esa crisis de sentido, vamos a reconocer que vivir solo tiene sentido si vives con integridad y en armonía y no sólo con tu pequeño grupo sino con todos los grupos planetarios, incluyendo los reinos de la naturaleza que son partes de ti y sin los cuales no podrías vivir. El cambio es irreversible, no lo vamos a poder evitar, se va dar a pesar de nosotros. No somos tan importantes.

Todo va muy deprisa últimamente ¿De qué manera nos podemos tomar un respiro al agobio del tiempo?
…El problema no es que la vida se acelere, el problema es que nosotros no estamos en la vida, nos quedamos en la orilla…Confundimos el ser con el tener.

Enlace a la entrevista completa
Entrevista completa en pdf

lunes, 15 de abril de 2013

Nuestra conciencia multidimensional


Video de la conferencia “La evolución de la conciencia multidimensional” de la psicóloga Paloma Cabadas en el IV Congreso Internacional “Vida después de la Vida” celebrado en el Palacio de Congresos de Albacete en Octubre 2011.

Comparto con vosotros algunos fragmentos del mismo:

Estamos todos equipados para emprender el camino de una evolución consciente y poder en ese camino hacer una andadura en libertad. La evolución es infinita, es hacia adelante, es inevitable. Una forma de quedarte parado evolutivamente es no terminar de soltar los miedos, el sufrimiento, el estar apegado a afectos que no liberan, que no te dejan una gran libertad. Apegado a objetos, a recuerdos, a creencias, a ideologías y a dogmatismos.

Nosotros somos lo que pensamos que somos. Somos también lo que sentimos.

El planeta tierra es una maravillosa oportunidad de adquirir conocimiento. Un lugar que ha sido creado para impulsar la evolución de todos los que un día decidimos pasar por aquí.  Estamos en un planeta que no es un valle de lágrimas, que no es un lugar de sufrimiento, aunque aparentemente parezca que esa es la versión que conocemos y a la que nos enganchamos. El sufrimiento no ha sido tampoco por casualidad, tampoco ha sido deliberado, nadie se propuso que vamos a ir a la tierra a sufrir. El sufrimiento ha sido consecuencia de niveles de aprendizaje y de evolución que arrancan desde muy bajo para llegar hasta el infinito. El sufrimiento ha sido la consecuencia de no haber sabido asimilar mejor las experiencias.

Parte del desafío que tenemos en este momento de nuestra evolución en la tierra y en el cosmos es empezar lo antes posible a quedarnos con la esencia, con la sabiduría de una experiencia y deshacernos lo antes posible de todo lo que significa el conflicto y el sufrimiento que no es sino una condensación de energía que tiene la finalidad de poder hacer que penetre la sabiduría en mi esencia. Tendríamos que educar a nuestros niños en que no hay sufrimiento, sino niveles de experiencia y energía disponible para que esa experiencia penetre en la esencia y yo evolucione.

Lo peor que nos puede llegar a pasar no es hacer cosas y que salgan mejor o peor, es no hacerlas. Lo peor que nos puede llegar a pasar es no atrevernos con lo nuevo, no abrirnos a las nuevas experiencias y estar recreando permanentemente el pasado, permanentemente el conflicto, la pena y el dolor.

Nadie muere, la muerte no existe. Lo único que hay en el Universo es vida multidimensional que transcurre por los parámetros de la lucidez. Volvemos a la vida humana no solamente para aprender más cosas e incorporar nuevas sabidurías, sino para drenar también parte de todo ese conflicto acumulado y no resuelto en el pasado. Lo que oscurece nuestro nivel de evolución y nuestro nivel de conciencia y no nos deja brillar con toda la luminosidad que como seres de luz tenemos y nos pertenece es la carga de densidad que traemos en cada vida humana sin resolver.

La muerte no nos cambia. La muerte no nos convierte ni en seres estupendos, ni en seres de luz, ni en seres distintos a los que ya somos. Me di cuenta que en realidad cada persona que fallece recrea su propio plano o su propia dimensión. El mundo de los muertos no es un mundo creado para los muertos con adornos florales y con historias. El mundo de los muertos es el mundo que cada uno lleva dentro de sí.

Hay personas que se curan de una enfermedad, pero no se curan en la conciencia. Si no me he enterado de porqué enfermé, a lo mejor la conciencia no se cura y en la siguiente vida venimos otra vez a reproducir la misma historia. Los tiempos están dados ahora para que se acelere el proceso de desprendimiento de nuestra densidad y empecemos finalmente a estar más ligeros de equipaje, más libres, más contentos, para emprender esa vida en nuestro corazón. Y esa vida es la que tenemos que materializar y podemos materializarla.

Gracias a venir a la tierra, gracias a estar en un cuerpo que me obliga a estar presente, a estar aquí, tengo la oportunidad de empezar a encontrarme conmigo mismo.

Cuando uno cambia, cambian las cosas alrededor, sin ni siquiera proponértelo. Uno empieza a estar mejor, más alegre, y eso se transmite simplemente por ser. Una cosa que no valoramos suficientemente es la energía que mueve la conciencia. La conciencia organiza la energía.

La tierra es el lugar de la clase práctica. Aquí no venimos a pensar, aquí venimos a depurar mucho más nuestro pensamiento, a sentir y experimentar. La tierra es el lugar donde venimos a poner en práctica temáticas que, si hemos estado lúcidos en el periodo entre vidas, las podemos aquí valorar.

La vida multidimensional es fabulosa, nos mantiene unidos y vinculados. En esta realidad que vivimos nos olvidamos de que a veces nuestro dolor es egoísta. Hay algo que nos vincula siempre y para siempre que es la energía de amar.  La energía de amar es una energía centrífuga que no se puede retener, que no se puede guardar, ni atesorar, es la energía de la vida. Gracias a la energía de amar permanecemos unidos a todos nuestros seres queridos.

Los duelos interminables, los duelos patológicos no ayudan, sobre todo al que se ha quedado aquí, porque se queda encerrado en ese caparazón energético que forma el propio dolor. Hay un tiempo de duelo necesario que no es sino el tiempo de reconstrucción de nuestra vida sin la presencia física de ese ser que amamos. Es el tiempo que le damos a nuestro cuerpo humano de ir retejiendo la vida sin esos componentes únicos, esenciales, que tenía ese ser querido. Cuanto mayor sea mi recuperación y mi motivación por la vida, mayor va a ser la conexión que voy a empezar a establecer con ese ser querido.  Todo el que se va, que nos ha amado y que hemos amado, nos deja un regalo, un regalo valiosísimo, a veces es la recuperación de una libertad, a veces es el descubrimiento de un talento y una cualidad que antes no me daba cuenta que la tenía porque mi vida estaba muy volcada en esa persona.

Muchas veces la familia humana, no es la familia evolutiva. Muchas veces el apego afectivo de aquí no se corresponde con la inmensidad amorosa de la familia cósmica. Ellos, los fallecidos, también merecen el respeto y que les demos el tiempo de recuperarse, abriéndose a la nueva realidad, queriendo ir al lugar que les corresponde y no quedarse apegados a lo que han dejado. Aunque a veces le llore un rato, después de ese momento en seguida me viene el florecimiento de la alegría de que ya esté surcando los espacios cósmicos en toda su magnitud y en toda su apertura de conciencia.

Evolucionar es aprender a organizar la eternidad.

Evolucionar es tener un conocimiento y una amplitud mayor de conciencia, saber cada vez más quienes somos, qué hacemos aquí y cómo podemos estar de una forma mucho más útil en el planeta.

Evolucionar en estos momentos de la humanidad, en esta vida crítica, es empezar a incorporar la energía de amar como un bien propio.