miércoles, 30 de diciembre de 2009

Me declaro vivo

Comparto con vosotros el texto publicado por Pablo Holmes en vidapositiva.com

Saboreo cada acto. Antes cuidaba que los demás no hablaran mal de mí, entonces me portaba como los demás querían y mi conciencia me censuraba. Menos mal que a pesar de mi esforzada buena educación siempre había alguien difamándome. ¡Cuánto agradezco a esa gente que me enseñó que la vida no es un escenario! Desde entonces me atreví a ser como soy!

He viajado por todo el mundo, tengo amigos de todas las religiones; conozco gente extraña: vegetarianos que devoran al prójimo con su intolerancia, personas que caminan con un cartel que dicen: “Yo se más que tu”; médicos que están peor que sus pacientes, gente millonaria pero infeliz, seres que se pasan el día quejándose, que se reúnen los domingos para quejarse por turnos, gente que ha hecho de la estupidez su manera de vivir.

El árbol anciano me enseñó que todos somos lo mismo.

El que tu no veas los átomos, no significa que no existan. Por eso es muy importante que sea el Amor lo único que inspire tus actos. Sin Amor nada tiene sentido, sin Amor estamos perdidos, sin Amor corremos el riesgo de estar de nuevo transitando de espaldas a la luz.

En realidad, sólo hablo para recordarte la importancia del silencio. Anhelo que descubras el mensaje que se encuentra detrás de las palabras; no soy un sabio, sólo un enamorado de la vida.

El silencio es la clave, la simplicidad es la puerta que deja fuera a los imbéciles. La educación oficial te prepara para que seas tu propia interferencia. Es interesante ver cómo los programas educativos eligen cuidadosamente todo lo esencial para descartarlo; así, no se enseña a vivir ni a morir, a amar ni a reír. La gente feliz no es rentable, con lucidez no hay necesidades innecesarias.

No es suficiente querer despertar, sino despertar. La mejor forma de despertar es hacerlo sin preocuparse porque nuestros actos incomoden a quienes duermen al lado. Recuerda que el deseo de hacerlo bien será un interferencia; es más importante amar lo que hacemos y disfrutar de todo el trayecto; la meta no existe, el camino y la meta son lo mismo, no tenemos que correr hacia ninguna parte, sólo saber dar cada paso plenamente.

No, no te resistas, ríndete a la vida, quien acepta lo que es y se habilita para hacer lo que puede, entonces se encarnan las utopías y lo imposible se pone a disposición. La mejor manera de ser feliz es: “ser feliz”; reconstruye tu raíz y saborea la vida; somos como peces de mares profundos, si salimos a la superficie reventamos. La frivolidad y la intrascendencia condenan la vida a la muerte. Cuando somos más grandes que lo que hacemos, nada puede desequilibrarnos, pero cuando permitimos que las cosas sean más grandes que nosotros, nuestro desequilibrio está garantizado.

El corazón está en emergencia por falta de amor, hay que volver a conquistar la vida, enamorarnos otra vez de ella; nuestro potencial interior aflora espontáneamente cuando nos dejamos en paz. Quizá sólo seamos agua fluyendo; el camino nos lo tenemos que hacer nosotros, mas no permitas que el cauce esclavice al río, no sea que en vez de un camino tengas una cárcel.

La infelicidad no es un problema técnico, es el resultado de haber tomado el camino equivocado.

Amo mi locura que me vacuna contra la estupidez, amo el amor que me inmuniza ante la infelicidad que pulula por doquier, infectando almas y atrofiando corazones. El amor es, a nivel sutil, la esencia de nuestra instancia inmunológica. Sin amor, el síndrome de inmunodeficiencia será adquirido inevitablemente y ello es mortal.

Desde mi corazón indígena sospecho que ser infeliz es una evasión. ¿Cuán fácil es hacer tonterías en este mundo moderno! Sospecho que el hombre empezó a equivocarse hace mucho tiempo, es decir que ya es tiempo de rectificar la marcha, y reorientando el paso, retomar la sagrada senda del sol. No es posible llegar a nuestro sitio sin trascender el egoísmo; no es posible acceder a la vida plena sin haberse purgado previamente de miedos y temores. La gente está tan acostumbrada a complicarse, que rechaza de antemano la simplicidad; la gente está tan acostumbrada a ser infeliz, que la sensación de felicidad les resulta sospechosa; la gente está tan reprimida, que la espontánea ternura le incomoda y el amor le inspira desconfianza.

Hay cosas que son muy razonables y… apestan. Ya no podemos perder el tiempo en seguir aprendiendo técnicas espirituales cuando aún estamos vacíos de amor.

Un día permitimos que nos esclavizaran y ni siquiera existe. El amo resultó ser un fantasma manejado a control remoto por quienes nos precisan domésticos.

Quienes no están preparados para escuchar tienen la recompensa de no enterarse de nada.

Disfruta de lo que tienes, recibe lo que venga, crea e inventa lo que necesites, haz solo lo que puedas, y fundamentalmente celebra lo que tengas.

La vida es un canto a la belleza, una convocatoria a la transparencia, cuando esto lo descubras desde la vivencia, el viento volverá a ser tu amigo, el árbol se tornará en maestro y el amanecer en ritual, la noche se vestirá de colores, las estrellas hablarán el idioma del corazón y el espíritu de la tierra reposará otra vez tranquilo.

No importa lo que digan de ti… Los que lo demás esperan de ti pueden convertirte en una cárcel; digan lo que digan de mí yo soy el que soy.

Citas del libro, “Me declaro Vivo” by Luís Espinoza (Chamalú), 1994 - Ediciones Obelisco - Buenos Aires - Argentina - ISBN:84-7720-369-5

¿Que le pides a 2010?

Comparto con vosotros un texto que he escrito

Ya estamos acabando diciembre. 2009 se nos va, entramos en una nueva década.
 
Parece que fue ayer el cambio de milenio, el efecto 2000, el cambio al euro… y ya han pasado prácticamente diez años.
 
Diciembre es el mes de las celebraciones con amigos y familiares.
A fin de año solemos hacer balance de nuestra vida y de lo que nos ha ocurrido en estos últimos doce meses.
 
Procuramos fijarnos buenos propósitos para el año que empieza: haré ejercicio, dedicaré más tiempo a la familia, aprenderé ingles...
 
Pero al final, si lo analizamos fríamente, no hemos cumplido la mayoría de las metas que nos propusimos el año anterior.
 
Esto se debe, por una parte, a nuestra falta de voluntad, y por otra, a que no somos dueños de nuestro Destino.
 
Creo que es absurdo pedir que se cumplan nuestros deseos para el año próximo, porque no siempre aquello que queremos es lo que más nos conviene. Por más que planifiquemos, organicemos y estructuremos el futuro, la Vida nos llevará por donde nos toque ir.
 
No decidimos cuándo y dónde vamos a nacer, normalmente tampoco decidimos cuándo abandonaremos este mundo, pero sí decidimos la actitud que adoptar ante los acontecimientos de esta vida.
 
Podemos elegir libremente entre la luz –tener una actitud de servicio hacia los demás y estar abiertos a lo que sucede- o la oscuridad: buscar con egoísmo nuestro beneficio personal y obcecarnos en que se cumpla el destino que hemos diseñado.
 
Hay una frase que me llama mucho la atención: "Lo que acaba en mí, acaba conmigo".
 
Yo le pido tres cosas al año que va a comenzar:
 
La primera, que sepa aceptar con confianza todo aquello que me vendrá, por raro y extraño que parezca, ya que formará parte de mi camino.
 
La segunda, que sepa distinguir las señales del camino, que me indicarán lo que realmente me está pidiendo la Vida.
 
Y la tercera, que mi presencia dé luz a mi alrededor.
 
Y tú ¿Que le pides a 2010?

miércoles, 2 de diciembre de 2009

Dos días a la vez

Comparto con vosotros el texto publicado por Adriana Morri en vidapositiva.com

Hay dos días en cada semana que no deben preocuparnos, dos días que no deben causarnos miedo.

Uno es ayer con sus errores e inquietudes, con sus flaquezas y desvíos, con sus penas y tribulaciones. Ayer se marchó para siempre y está ya fuera de nuestro alcance. Ni siquiera el poder de todo el oro del mundo podría devolvernos el ayer. No podremos deshacer ninguna de las cosas que ayer hicimos; no podremos borrar ni una sola palabra de las que ayer dijimos. Ayer se marchó para no volver.

El otro día que no debe preocuparnos es el mañana con sus posibles adversidades, dificultades y vicisitudes con sus halagadoras promesas ó lúgubres decepciones.

Mañana está fuera de nuestro alcance inmediato. Mañana saldrá el sol, ya sea para resplandecer en un cielo nítido o para esconderse tras unas densas nubes, pero saldrá .

Hasta que no salga no podemos disponer de mañana, porque todavía mañana está por nacer.

Sólo nos resta un día, hoy. Cualquier persona puede enfrentarse a los problemas de un solo día y mantenerse en paz. Cuando agregamos las cargas de esas dos eternidades, ayer y mañana, es cuando nos inquietamos.

No son las cosas de hoy las que nos vuelven locos. Lo que nos enloquece y nos lanza al abismo es el remordimiento o la amargura por algo que aconteció ayer y el miedo por lo que sucederá mañana.

Conformemonos con vivir un solo día a la vez para mantenernos felices.